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EEUU envía nuevo cargamento de ayuda para afectados por Melissa

Los módulos incluyen arroz, frijoles, aceite, azúcar, artículos de higiene y pastillas potabilizadoras de agua

Un nuevo cargamento de ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos llegó al oriente de Cuba y fue descargado en el Aeropuerto Internacional Antonio Maceo de Santiago de Cuba bajo coordinación de Catholic Relief Services y Cáritas Cuba.

Este cargamento está destinado a 600 familias de la diócesis de Holguín-Las Tunas golpeadas por la crisis material y por los daños que dejó el huracán Melissa. El envío forma parte de una cadena de asistencia organizada fuera de los canales estatales cubanos.

Los módulos incluyen arroz, frijoles, aceite, azúcar, artículos de higiene y pastillas potabilizadoras de agua.

Cáritas Cuba presentó la entrega como “un gesto concreto de la caridad cristiana”, mientras la operación quedó en manos de la Iglesia Católica, fórmula que Washington ha defendido para evitar interferencias en la distribución de la ayuda.

Ayuda humanitaria de Estados Unidos

La secuencia de asistencia comenzó el 14 de enero de 2026 con un primer vuelo a Holguín y luego continuó con otros cargamentos aéreos y un barco con siete contenedores que arribó al puerto de Santiago de Cuba en febrero.

De acuerdo con los reportes sobre el programa, el esquema ha alcanzado ya a unas 6.000 familias, equivalentes a alrededor de 24.000 personas en diócesis del oriente del país.

La red de ayuda se activó tras el paso del huracán Melissa, que tocó tierra en el oriente cubano el 29 de octubre de 2025.

Desde entonces, la Iglesia y organizaciones vinculadas al trabajo humanitario han canalizado módulos de alimentos e higiene para sectores vulnerables, entre ellos madres solteras, ancianos y personas con discapacidad, según reportes sobre la operación.

Distribución sin control estatal

La diferencia central de este programa radica en el mecanismo de entrega. Jeremy Lewin, alto funcionario estadounidense para asistencia exterior, declaró en enero que Washington no consultó al régimen cubano antes del envío.

“No consultamos al régimen si querían ayuda, no es su ayuda”, indicó.

También afirmó que la asistencia fue coordinada con la Iglesia Católica en Cuba y reiteró que Estados Unidos no proporcionará ayuda directa a La Habana.

Esa postura coincide con la línea defendida por Washington al anunciar nuevos fondos. Según la versión difundida por medios que siguen la operación, el gobierno estadounidense sostuvo que este método ha sido eficaz para impedir que la ayuda termine desviada de sus destinatarios.

Del otro lado, la dictadura cubana reaccionó con molestia y acusó a Estados Unidos de utilizar la asistencia con fines políticos, al insistir en que los envíos deberían pasar por estructuras estatales.

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