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Estas son las propiedades que se le decomisarían a Alejandro Gil

La hermana de Gil Fernández expresó una profunda preocupación por el impacto que el fallo tendrá en su familia

Luego de que el Tribunal Supremo Popular (TPS) de Cuba ratificara la sentencia de cadena perpetua contra el exministro de Economía Alejandro Gil Fernández, las autoridades le impusieron sanciones accesorias, como el decomiso de dos propiedades que pertenecen a su familia.

La decisión se produce después de que se rechazaran los recursos de apelación presentados por la defensa del exfuncionario.

María Victoria Gil, hermana del condenado, expresó su profunda preocupación por el impacto del fallo en su familia, destacando que las propiedades en riesgo de confiscación no tienen relación con los cargos que motivaron la condena de su hermano.

“Al menos dos propiedades familiares estarían en riesgo de ser confiscadas por el régimen castrista, afectando a personas que no tienen relación alguna con los hechos imputados a Alejandro”, explicó Gil en una entrevista con el periodista Mario J. Pentón.

 

Propiedades que podrían ser decomisadas

La primera propiedad mencionada está ubicada en el reparto Miramar, municipio Playa, en La Habana, donde vivía Alejandro Gil antes de su detención.

Actualmente, la vivienda está ocupada por su esposa, Gina María González García, su hija Laura María Gil González, su yerno y su nieta de tres años. La segunda propiedad es la casa de una mujer de casi 90 años, quien, según la familia, no tiene vínculo con los hechos que originaron la condena. Esta vivienda está ubicada en una zona no revelada por la familia.

El exministro fue condenado a cadena perpetua por su participación en una serie de delitos, entre ellos espionaje, cohecho, sustracción y daño de documentos oficiales, así como violaciones a las normativas de información clasificada.

Adicionalmente, se le impuso una sentencia de 30 años de prisión por su implicación en cohecho continuado, falsificación de documentos públicos y evasión fiscal, con la confiscación de bienes como sanción adicional.

Desde el inicio del proceso judicial, Alejandro Gil ha permanecido incomunicado, sin contacto con su familia. Los allegados del exministro desconocen su estado físico y emocional. A pesar de las múltiples solicitudes realizadas por su familia, continúa recluido en la prisión de Guanajay.

En una conversación con el periodista, María Victoria Gil defendió a su hermano, asegurando que aunque formó parte del gobierno de alto nivel, no cometió actos de corrupción. “La única culpa de Alejandro Gil fue conocer demasiado y confiar en personas dentro del régimen, quienes hoy lo han condenado al silencio. Esto es un montaje”, afirmó la hermana del exministro, visiblemente afectada.

La familia no descarta llevar el caso a instancias internacionales, incluida la Corte Europea de Derechos Humanos, y asegura que continuará denunciando lo sucedido. “Esto no termina aquí. Jugar así con la vida, la libertad y la dignidad de una persona no tiene perdón”, concluyó María Victoria Gil.

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