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Este sería el plan económico que Trump tiene para Cuba

La estrategia buscaría evitar una intervención militar como la ocurrida en Venezuela a inicios de año

El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, impulsa un plan económico para Cuba con el objetivo de reducir la influencia de China y Rusia en la Isla y forzar una apertura que debilite al régimen comunista, según un reporte de Bloomberg.

La estrategia, de acuerdo con ese medio, no pasa por una intervención militar, sino por aumentar la presión económica hasta convertir a Washington en el principal sostén externo de la economía cubana, en momentos en que La Habana enfrenta una crisis energética y financiera cada vez más severa.

La revelación llega al mismo tiempo que el designado presidente de la Isla, Miguel Díaz-Canel, reconoció públicamente que funcionarios cubanos han iniciado conversaciones con representantes de la administración Trump para buscar salidas a las diferencias bilaterales.

El gobernante cubano dijo el viernes 13 de marzo que esos contactos están orientados a encontrar “soluciones” por la vía del diálogo, en medio del colapso energético que afecta al país tras más de tres meses de escasez de combustible.

Según Bloomberg, la Casa Blanca evalúa a Cuba como un problema geopolítico, pero también como una oportunidad para rediseñar su inserción regional. La idea sería empujar una dependencia financiera de Estados Unidos que sustituya parte del respaldo que durante décadas llegó desde la Unión Soviética y, más tarde, desde Venezuela.

Ese cálculo se apoya en el debilitamiento extremo de la economía cubana, agravada por la falta de combustible, la caída productiva y la incapacidad del sistema estatal para sostener servicios básicos.

El plan contempla una apertura mucho más amplia al sector privado. La apuesta sería permitir que pequeños y medianos negocios ganen espacio en actividades hoy sujetas a fuertes controles del aparato estatal. Para Washington, ese giro podría servir como palanca para una transformación gradual del modelo cubano sin recurrir a una operación militar.

El entorno de Raúl Castro aparece como pieza de contacto

Uno de los puntos más sensibles del reporte es la mención a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, como figura de interés dentro de los contactos explorados por el gobierno estadounidense.

Reuters informó el 12 de marzo que la administración Trump ha mantenido conversaciones secretas de alto nivel con personas del círculo más cercano al exmandatario cubano y señaló que Rodríguez Castro ha sido mencionado en reportes de prensa como posible interlocutor con el secretario de Estado Marco Rubio.

La importancia de ese nombre no es menor. Reuters lo describe como un hombre de confianza de Raúl Castro, con vínculos familiares y cercanía al entramado de poder político y económico de la cúpula cubana.

En la práctica, eso lo coloca en una posición útil para cualquier negociación indirecta entre Washington y un sistema donde las decisiones de fondo no dependen solo de Díaz-Canel.

Ese detalle refuerza una lectura incómoda para La Habana: si Estados Unidos está buscando interlocutores dentro del círculo histórico del castrismo, la discusión ya no sería solo sobre sanciones o petróleo, sino sobre quién puede administrar una eventual transición económica sin desmontar de golpe toda la estructura de poder.

El dato también evidencia la fragilidad del mando formal de Díaz-Canel, obligado a reconocer contactos mientras el peso real sigue orbitando alrededor del aparato militar y de la familia Castro.

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