ESTADOS UNIDOS

Excongresista de Miami hallado culpable de trama millonaria ligada a Maduro

La operación, valorada en $50 millones, buscaba favorecer al régimen venezolano durante el primer mandato de Trump

Un jurado federal en Miami declaró culpables este viernes 1 de mayo al excongresista republicano David Rivera y a la consultora Esther Nuhfer por una operación de cabildeo no declarada, valorada en 50 millones de dólares, que buscaba favorecer al régimen de Nicolás Maduro durante la primera administración de Donald J. Trump.

Ambos fueron condenados por no registrarse como agentes extranjeros y por conspiración para lavar dinero.

La decisión cerró un juicio de 7 semanas en el que la Fiscalía presentó a Rivera como una figura política que usó sus contactos republicanos para intentar modificar la postura de Washington frente a Caracas. Según los fiscales, el contrato fue canalizado mediante PDV USA, filial estadounidense de la petrolera estatal venezolana PDVSA.

Rivera, antiguo legislador estatal de Florida y exmiembro de la Cámara de Representantes, fue hallado culpable junto a Nuhfer en todos los cargos. La acusación sostuvo que ambos ocultaron su labor porque reconocerla habría golpeado la imagen pública del excongresista como opositor al comunismo y aliado de sectores antichavistas del sur de Florida.

El proceso tuvo especial impacto político por la comparecencia del secretario de Estado Marco Rubio, cubanoamericano y figura cercana a Rivera durante años. Ambos compartieron vivienda en Tallahassee cuando eran legisladores estatales. Rubio declaró que desconocía el contrato de consultoría vinculado a Venezuela.

Marco Rubio y otros políticos declararon en el juicio

También testificó el congresista republicano Pete Sessions, de Texas, además de un conocido cabildero de Washington. Según los reportes del proceso, los testigos afirmaron que no sabían que Rivera estaba trabajando bajo un acuerdo relacionado con intereses de Caracas.

La Fiscalía señaló que Rivera fue contactado por Delcy Rodríguez para aprovechar sus relaciones dentro del Partido Republicano. El objetivo, según la acusación, era abrir canales con funcionarios y legisladores próximos a Trump para suavizar la política de sanciones contra el chavismo.

El caso expuso a Miami como punto de enlace para maniobras políticas y financieras relacionadas con gobiernos extranjeros. Para el exilio cubano y venezolano, la condena golpea un terreno sensible: figuras que se presentan como anticomunistas mientras, según la justicia estadounidense, operaban en beneficio de un régimen señalado por represión y corrupción.

Pagos, claves y chats cifrados

Durante los alegatos finales, el fiscal Roger Cruz acusó a Rivera y Nuhfer de mantener un “secreto masivo” mientras recibían fondos conectados con Caracas. También afirmó que los acusados siguieron adelante mientras continuaban los pagos.

Los fiscales presentaron mensajes de un chat cifrado identificado como MIA, en referencia a Miami. Allí, Rivera habría intercambiado comunicaciones con el empresario venezolano Raúl Gorrín, señalado en Estados Unidos por presuntos sobornos a altos funcionarios venezolanos.

En esas conversaciones, de acuerdo con la acusación, se usaban claves para ocultar identidades y montos. Maduro era mencionado como “el chofer del autobús”, Sessions como “Sombrero”, Rodríguez como “La Dama de Rojo” y los millones de dólares como “melones”.

La Fiscalía también describió presuntos documentos posteriores y acuerdos ficticios para encubrir pagos. Uno de los movimientos habría justificado una transferencia de 3,75 millones de dólares a una empresa del sur de Florida vinculada al mantenimiento de un yate de lujo de Gorrín.

Las defensas rechazaron esa versión y alegaron que el contrato trataba asuntos comerciales, entre ellos un posible regreso de ExxonMobil a Venezuela.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas