Explosión de transformador durante robo de aceite deja un fallecido en Santiago de Cuba
El incidente dejó a otra persona herida y provocó la salida de servicio de una línea de 33 kV
Una persona murió y otra sufrió quemaduras graves luego de la explosión de un banco de transformadores en Altos de Esperanza, en el municipio santiaguero de Songo-La Maya, durante un presunto intento de robo de aceite dieléctrico.
El hecho ocurrió en la noche del jueves, según informó este viernes la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba, y provocó además la salida de servicio de una línea de 33 kV que abastece de electricidad a Songo-La Maya y Segundo Frente.
De acuerdo con la versión oficial, dos hombres trataban de extraer el fluido de un transformador vinculado al sistema de rebombeo de agua de esa comunidad cuando se produjo una fuerte detonación. Uno de ellos falleció en el lugar. El otro fue llevado a un hospital con lesiones severas. Hasta ahora, las autoridades no han revelado sus identidades.
Apagón y afectación al abasto de agua
El siniestro no dejó solo víctimas. También golpeó una instalación clave para servicios básicos en la zona. La explosión causó la desconexión de la línea de 33 kV, con afectaciones al suministro eléctrico en dos municipios del oriente cubano.
La infraestructura dañada también estaba asociada al rebombeo de agua en la comunidad. Ese detalle agrava el impacto del incidente en una provincia donde, como en buena parte de La Isla, el deterioro de los servicios esenciales forma parte de la vida diaria.
Una página oficialista en redes sociales presentó lo ocurrido como una agresión contra una instalación vital para la población y para la economía. Esa lectura apareció en medio del colapso energético que arrastra el país y de la presión constante sobre el Sistema Eléctrico Nacional.
El régimen endurece el castigo penal
El episodio coincide con un aumento de la severidad penal contra acciones que afecten la infraestructura eléctrica. Según un texto divulgado por el Tribunal Supremo Popular en el diario Granma, quienes roben combustible, piezas, componentes, aceite dieléctrico u otros recursos vinculados al sector pueden enfrentar cargos por sabotaje.
Ese delito está recogido en el artículo 125 del Código Penal, en vigor desde 2022, y contempla penas de entre siete y 15 años de prisión para quienes dañen, alteren o interfieran en este tipo de instalaciones. Si hay consecuencias graves o se emplean medios peligrosos, la sanción puede subir a entre 10 y 30 años. La norma incluso prevé cadena perpetua y pena de muerte.
El Código Penal también incorpora agravantes como actuar de noche, perseguir lucro, involucrar a menores, utilizar medios que generen peligro común o participar en grupo de tres o más personas. Además, los condenados por estos delitos podrían verse obligados a cumplir al menos dos tercios de la pena antes de optar por libertad condicional.



