Funerales en Cuba deben realizarse con ataúdes de cartón ante la escasez
Esta medida se ha convertido en una práctica impuesta por la falta extrema de materiales
En medio de la actual crisis estructural que golpea a Cuba, ciudadanos están siendo sepultados en ataúdes hechos con cajas de cartón, ante la imposibilidad de acceder a féretros adecuados.
Las imágenes más recientes, enviadas desde la Isla al medio independiente Cubanos por el Mundo, confirman que la escasez alcanza incluso el momento más delicado de la vida humana: la despedida final.
Las fotografías muestran escenas que hasta hace pocos años resultaban impensables. No se trata de una representación simbólica ni de un hecho puntual, sino de una práctica impuesta por la falta extrema de materiales, el deterioro de los servicios funerarios y el colapso de un sistema estatal incapaz de garantizar condiciones mínimas a la población.
La muerte, lejos de ser un espacio de recogimiento, se convierte así en otra expresión del deterioro cotidiano.
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Escasez extrema y colapso de los servicios funerarios
Las denuncias sobre la precariedad del sistema funerario se multiplican en distintas provincias del país. La falta de ataúdes, la escasez de combustible y la carencia de transporte adecuado dificultan incluso el traslado de los cuerpos hacia los cementerios.
En muchos casos, las familias deben improvisar soluciones con los pocos recursos disponibles, enfrentando el duelo en condiciones de absoluta indignidad.
Las imágenes difundidas evidencian féretros sustituidos por cajas rudimentarias, colocadas sobre estructuras metálicas inestables, mientras familiares y vecinos intentan maniobrar sin medios adecuados. La escena se repite con creciente frecuencia, reflejando un problema estructural que ya no puede ocultarse.
Testimonios que rompen el silencio oficial
Quienes enviaron las fotografías aseguran que no actuaron desde una militancia política ni con ánimo de provocar. Su objetivo fue dejar constancia de una realidad que miles de cubanos padecen en silencio y que rara vez aparece en los medios oficiales.
En un país donde la propaganda estatal insiste en discursos de resistencia y supuesta estabilidad, estas imágenes contradicen de forma directa la narrativa oficial.
El mes pasado, el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada documentó otro episodio similar en el municipio de San Luis, en Santiago de Cuba, donde el cuerpo de un hombre fue trasladado en un camión-jaula, como si se tratara de una mercancía. El hecho provocó conmoción en redes sociales y reforzó las denuncias sobre el estado crítico de los servicios básicos.
Una fractura social que se profundiza
Mientras la dirigencia del país insiste en hablar de logros y avances, la vida cotidiana de los ciudadanos expone una realidad marcada por el abandono institucional. La incapacidad del Estado para garantizar un entierro digno pone en evidencia una fractura profunda entre el discurso oficial y la experiencia real de la población.
En Cuba, incluso la dignidad en la muerte se ha convertido en un bien escaso. Para muchas familias, despedir a un ser querido implica hoy enfrentar el dolor de una pérdida y una humillación por parte un sistema que ha colapsado en todos los niveles.



