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Gobierno cubano admite que 11.000 estudiantes no pueden asistir regularmente a clases

La ministra de Educación reveló que el país solo cubre el 86% de las plazas docentes y todavía no ha distribuido buena parte de los uniformes

Unos 11.000 estudiantes cubanos no pueden asistir regularmente a sus escuelas debido a problemas de transporte, apagones y otras dificultades logísticas que afectan el curso escolar 2026-2027. La cifra fue reconocida por la ministra de Educación, Naima Trujillo, durante una entrevista concedida a la agencia EFE y publicada el jueves 15 de octubre. Los alumnos afectados reciben enseñanza a distancia o acuden ocasionalmente a los centros educativos, mientras el Gobierno intenta mantener las clases presenciales en medio de la crisis económica y energética.

La funcionaria explicó que el sistema educativo atiende actualmente a aproximadamente 1,5 millones de estudiantes. Aunque los 11.000 alumnos representan una proporción reducida de esa matrícula, la situación evidencia las dificultades que enfrentan numerosas familias para garantizar la continuidad de los estudios. Trujillo señaló que el número de afectados disminuyó respecto al cierre del curso anterior, cuando alrededor de 33.000 menores se encontraban en circunstancias similares.

Falta de maestros y bajos salarios afectan la educación en Cuba

La escasez de docentes constituye otro problema importante. Según las cifras proporcionadas por la ministra, la cobertura de profesores alcanza actualmente el 86%, por lo que todavía existe un déficit equivalente al 14% de las necesidades del sistema. La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus y Camagüey figuran entre las provincias con mayores dificultades para completar sus plantillas escolares.

Antes del comienzo del curso, las autoridades habían informado una cobertura docente del 73%. Para reducir las vacantes recurrieron a profesores jubilados, estudiantes universitarios y profesionales procedentes de otros sectores. También aprobaron pagos adicionales para los educadores que asumen más grupos de alumnos, una alternativa que permite mantener las clases, pero incrementa las responsabilidades del personal disponible.

Los problemas salariales contribuyen a la salida de trabajadores del sector. De acuerdo con los datos oficiales citados por EFE, el ingreso promedio mensual en Educación es de 5.824 pesos cubanos. Trujillo reconoció que las remuneraciones actuales resultan insuficientes para cubrir las necesidades de muchos profesionales, lo que favorece su traslado hacia empleos con mejores condiciones económicas.

Apagones y falta de combustible complican el funcionamiento de las escuelas

La crisis energética también afecta las actividades escolares. Las interrupciones eléctricas y la escasez de combustible dificultan el transporte de alumnos, la preparación de alimentos y el abastecimiento de los centros educativos. La ministra admitió que mantener las instituciones funcionando requiere esfuerzos adicionales de maestros, estudiantes y familiares, especialmente en los lugares donde los servicios básicos presentan mayores limitaciones.

En los colegios con jornadas completas o régimen interno, la preparación de comidas representa otro desafío. La falta de gas licuado ha obligado a determinadas instituciones a utilizar leña y carbón para cocinar. Las autoridades también han recurrido a proveedores privados con el propósito de aliviar problemas relacionados con la alimentación y otros servicios necesarios para el desarrollo del curso.

Más de la mitad de los uniformes escolares pendientes de entrega

La distribución de uniformes continúa por debajo de las necesidades. Al comenzar las clases, la industria nacional había garantizado apenas el 12% de las prendas previstas para el grupo prioritario. Según la actualización ofrecida por Trujillo, esa cobertura aumentó hasta aproximadamente el 49%, lo que significa que todavía queda pendiente una parte considerable de la entrega programada.

Ante el desabastecimiento, el Ministerio de Educación flexibilizó las exigencias sobre la vestimenta escolar para permitir que los alumnos asistan a clases utilizando otras prendas. La decisión busca evitar que la falta de uniforme impida la participación de los estudiantes, aunque no resuelve los problemas de producción y distribución que se han mantenido durante varios cursos.

Las dificultades actuales se producen después de que el período escolar anterior terminara de manera anticipada debido a la situación económica y energética. La Unesco advirtió entonces sobre los riesgos que enfrenta la educación cubana y sus posibles consecuencias para una generación de estudiantes. Aunque el Gobierno asegura que ha logrado reducir algunas afectaciones, miles de familias continúan dependiendo de soluciones alternativas para mantener la enseñanza de sus hijos.

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