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Hallazgo de restos óseos en refugio de Sancti Spíritus: aclaraciones oficiales

El hallazgo difundido en redes sociales desató rumores que sugirieron la presencia de un cadáver

El martes 24 de febrero, una inquietante noticia sacudió a la comunidad de Sancti Spíritus, cuando niños que jugaban cerca de la escuela primaria Arcelio Modesto Suárez Bernal, en el reparto Olivos II, descubrieron restos óseos en un refugio cerrado hace más de 15 años.

El hallazgo, rápidamente difundido en redes sociales, desató rumores que sugirieron la presencia de un cadáver, con especulaciones que apuntaban incluso a un posible crimen.

La propagación de rumores

El rápido esparcimiento de la noticia, alimentado por los medios digitales y las redes sociales, provocó que los residentes del área comenzaran a especular sobre el origen de los restos.

Incluso se habló de la posibilidad de que pertenecieran a un niño o niña, dada la pequeña talla de los huesos.

Sin embargo, de acuerdo con la emisora oficialista Radio Sancti Spíritus, la presidenta del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) local y algunos vecinos aclararon que el refugio llevaba años cerrado, sin antecedentes de eventos irregulares.

Las autoridades no tardaron en intervenir. El Ministerio del Interior (Minint), en colaboración con expertos en Criminalística, efectivos del Cuerpo de Bomberos y representantes de la Asamblea Municipal del Poder Popular, se desplazaron al lugar para realizar una inspección.

La operación fue dirigida por el teniente coronel Rolando Rodríguez Carmenate, jefe del Órgano de Investigación Criminal de Sancti Spíritus.

Inspección oficial

Tras la inspección inicial, Rodríguez Carmenate informó que no se hallaron otros restos óseos en el área, y que, tras un análisis exhaustivo, no se encontraron objetos personales ni prendas que sugirieran que los restos correspondieran a un cuerpo humano.

La especialista del Departamento de Medicina Legal de la provincia, Nairobi Puig González, fue clave en el esclarecimiento del caso.

Puig González confirmó que los restos óseos no pertenecían a un ser humano, y el análisis osteológico determinó que se trataba de huesos de un canino (perro), lo que disipó cualquier duda sobre la naturaleza del hallazgo.

La prensa oficialista destacó que el incidente en Olivos II ilustra un problema cada vez más frecuente en la era digital: la rápida propagación de rumores sin la debida verificación.

Los videos y fotos que circulaban en línea contribuyeron a crear una narrativa sensacionalista de crimen antes de que se pudieran obtener pruebas científicas que aclararan la situación.

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