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Joven es asesinado a tiros en Santiago de Cuba: el responsable se fugó

De acuerdo con varias fuentes cercanas, la víctima intentó mediar en una pelea cuando recibió el disparo

Un joven de 31 años fue asesinado a tiros en la madrugada del domingo 11 de enero de 2026 durante una fiesta en el poblado Cuatro Caminos, en el municipio Songo La Maya, provincia de Santiago de Cuba.

De acuerdo con varias fuentes cercanas, la víctima intentó mediar en una pelea y recibió un disparo en la cabeza, mientras el agresor logró escapar sin ser detenido hasta el cierre de esta información.

La persona fallecida fue identificada como Hernán Casternaux Serrano, natural de esa localidad oriental.

De acuerdo con testimonios de familiares citados por CubaNet, medio que divulgó inicialmente el caso, el crimen ocurrió en medio de un festejo donde se desató una riña entre varios asistentes. Al intentar separar a los involucrados, Hernán quedó expuesto a la violencia que escaló de forma letal.

El crimen durante una fiesta en Songo La Maya

Según el relato de una prima hermana, uno de los participantes en la pelea abandonó el lugar tras el altercado inicial. Minutos después regresó armado y disparó directamente contra Hernán Casternaux.

El proyectil impactó en la cabeza y le causó la muerte de manera inmediata, sin que mediara atención médica posible.

Tras el disparo, el agresor huyó de la escena. Aunque se reportó un amplio despliegue policial en la zona, hasta el cierre de esta nota no se informaba sobre su detención. La falta de resultados inmediatos reforzó la percepción de impunidad que rodea a este tipo de hechos en Cuba, especialmente en comunidades pequeñas donde los vecinos aseguran conocer a los implicados.

Sospechas sobre el agresor y críticas a la impunidad

Una fuente cercana al entorno del caso, que solicitó anonimato, afirmó conocer a la familia del presunto asesino y aseguró que se trataría de una persona con antecedentes penales. “Tengo entendido que es un delincuente, que ha estado varias veces preso”, señaló, en una declaración que circuló rápidamente en redes sociales y espacios digitales.

El asesinato reavivó el debate sobre la reincidencia criminal y la debilidad del sistema para prevenir hechos violentos. En plataformas sociales, numerosos usuarios cuestionaron la eficacia de las autoridades y denunciaron un deterioro sostenido de la seguridad ciudadana, en un contexto de crisis económica profunda y descomposición social.

Un antecedente familiar que agrava la tragedia

El impacto del crimen se profundiza por un antecedente igualmente violento en la familia. En 2019, el padre de Hernán, Alexis Casternaux Medina, fue asesinado en un poblado cercano.

“Primero el padre y ahora el hijo. Parece una película, pero es la realidad”, lamentó una persona cercana a la familia, en una frase que resume el drama y la sensación de abandono que muchos cubanos expresan ante la violencia creciente y la falta de respuestas efectivas del Estado.

El asesinato de Hernán Casternaux vuelve a colocar en el centro del debate público la inseguridad en Cuba, un problema que el discurso oficial minimiza, mientras las cifras no transparentes y los testimonios ciudadanos apuntan a una realidad cada vez más alarmante.

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