Marco Rubio: no puede haber cambio político sin cambio económico en Cuba
La mano derecha de Trump aseguró que si Cuba busca un futuro distinto, debe cambiar tanto a sus dirigentes como el sistema que rige al país
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que un cambio en Cuba tendría que ser completo, tanto político como económico, pues no puede ocurrir uno sin el otro.
Durante una reunión del G7 en París, este viernes 27 de marzo, el secretario de Estado abordó la situación de Cuba con sus homólogos y sostuvo que la Isla no podrá superar su crisis mientras mantenga su actual sistema político y económico.
En declaraciones a la prensa, Rubio señaló que problemas como los apagones, la escasez de combustible y el deterioro de la infraestructura están directamente relacionados con el modelo de gobierno vigente y la falta de reformas profundas.
Aseguró que en el caso cubano no es posible separar los cambios económicos de los políticos, ya que, según dijo, ambos deben avanzar al mismo tiempo.
El funcionario explicó que la economía cubana necesita transformaciones, pero consideró que estas no serán viables si continúan en el poder las mismas estructuras que, a su juicio, han llevado al país a la crisis actual.
También cuestionó la falta de condiciones para atraer inversión extranjera, al indicar que no hay incentivos para que grandes capitales apuesten por un sistema sin garantías de apertura.
Rubio insistió en que otorgar libertades económicas sin cambios políticos no resuelve el problema de fondo.
En su opinión, cualquier intento de mejorar la situación en la Isla debe pasar por modificar tanto el sistema de gobierno como el modelo económico, y no limitarse a medidas parciales.
Al referirse a los apagones, rechazó que se deban a factores externos como un bloqueo naval o interrupciones forzadas del suministro energético.
Indicó que los cortes eléctricos llevan años y los atribuyó, en gran medida, a la incapacidad del país para mantener compras estables de combustible, así como a la dependencia de apoyos puntuales de gobiernos aliados.
En ese sentido, mencionó a la antigua Unión Soviética y al gobierno de Nicolás Maduro como ejemplos de respaldos externos que en otros momentos ayudaron a sostener la economía cubana, aunque subrayó que estos apoyos no han sido suficientes ni constantes para garantizar el funcionamiento del país.
El secretario de Estado también apuntó al envejecimiento del sistema eléctrico como una causa clave de la crisis energética.
Señaló que gran parte de la infraestructura opera con equipos de las décadas de 1950 y 1960 que no han sido modernizados de forma adecuada, lo que, según su valoración, refleja años de mala gestión.
En otro momento, Rubio afirmó que los ciudadanos cubanos suelen prosperar cuando emigran, lo que, a su juicio, demuestra que el problema no radica en la población, sino en las limitaciones impuestas por el sistema. Sostuvo que el talento existe, pero no puede desarrollarse plenamente dentro del país.
Aunque aclaró que su visita a Francia no estuvo centrada únicamente en Cuba, confirmó que el tema fue parte de las conversaciones con los países del G7, lo que muestra el interés de Washington por mantener la situación cubana dentro de la agenda internacional en un contexto de creciente crisis económica y social.
Las declaraciones de Rubio coinciden con posturas previas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en distintas ocasiones ha señalado que Cuba necesita cambios estructurales para salir de su crisis.
Ambos han insistido en que el modelo actual limita el desarrollo del país y han defendido una línea crítica hacia el gobierno cubano.
Rubio concluyó que, si Cuba busca un futuro distinto, debe cambiar tanto a sus dirigentes como el sistema que rige al país.
Añadió que esta ha sido una posición constante de Estados Unidos y dejó abierta la posibilidad de que el contexto actual represente una oportunidad, sin detallar próximos pasos.



