Más apagones: Detención de Maduro empeorará la crisis energética Cuba
El control de EEUU sobre el mayor proveedor de petróleo del régimen castrista tendrá a los cubanos con más horas a obscuras este 2026
La detención de Nicolás Maduro y la posibilidad de un reordenamiento político en Venezuela abren un escenario de mayor incertidumbre para Cuba, que podría enfrentar apagones aún más prolongados e intensos en los próximos meses.
La Isla, cuya matriz energética depende en gran medida del petróleo importado, ha sostenido durante años su sistema eléctrico gracias al suministro venezolano, hoy en riesgo tras los recientes acontecimientos en Caracas.
La situación energética cubana ya es crítica y podría agravarse si se reduce o interrumpe el flujo de crudo desde Venezuela.
A esto se suma el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la intención de ejercer control sobre la producción petrolera venezolana, lo que introduce un nuevo factor de presión para La Habana, que carece de recursos financieros suficientes para adquirir combustible en el mercado internacional en condiciones normales.
Cuba necesita entre 110.000 y 150.000 barriles diarios de petróleo para cubrir la demanda básica de generación eléctrica, transporte e industria. Sin embargo, los volúmenes de importación han sido irregulares.
Durante 2024, Venezuela suministró en promedio unos 24.000 barriles diarios, aunque con fuertes variaciones a lo largo de 2025. En algunos momentos se registraron picos cercanos a los 52.000 barriles por día, mientras que en otros periodos los envíos cayeron a mínimos de alrededor de 8.000 barriles.
México ha funcionado como proveedor alternativo, pero sus exportaciones hacia Cuba también han disminuido de forma significativa. Entre 2024 y 2025, los envíos mexicanos se redujeron en más del 70%, con repuntes aislados que no lograron estabilizar el suministro.
Según han señalado medios independientes como Asere Noticias, esta combinación de factores ha dejado al sistema energético cubano en una situación altamente vulnerable.
El impacto de esta escasez se refleja directamente en los apagones diarios. De acuerdo con el pronóstico de la Unión Eléctrica para este 5 de enero, el Sistema Eléctrico Nacional enfrentaría un déficit de hasta 1.660 MW durante el horario de mayor consumo.
La capacidad total de generación disponible apenas alcanzaba los 1.488 MW, frente a una demanda estimada en 3.100 MW.
Las centrales termoeléctricas, base del sistema energético cubano, operan con severas limitaciones debido al deterioro acumulado, la falta de mantenimiento y la insuficiencia de combustible.
Varias unidades permanecen fuera de servicio por averías o trabajos prolongados, entre ellas instalaciones clave en Mariel, Felton, Cienfuegos y Nuevitas. A esto se suman unidades en mantenimiento programado que reducen aún más la capacidad operativa.
La generación distribuida tampoco logra compensar el déficit. Decenas de centrales de este tipo funcionan de manera parcial y aportan menos de 800 MW, mientras que otras fuentes, como la patana de Melones, operan por debajo de su capacidad.
La falta de lubricantes y combustibles ha dejado fuera de servicio más de 900 MW adicionales, según cifras oficiales.
Las autoridades cubanas han reconocido que no pueden garantizar un suministro eléctrico estable. Esta situación afecta de forma directa la actividad industrial, el transporte público y la vida cotidiana de la población.
Ahora con el mayor aliado y proveedor de la dictadura castrista bajo control estadounidense, se espera que la crisis energética en la Isla aumente, y que otros de sus aliados sean afectados también, como México, que ha provisto a Cuba de miles de barriles de crudo sin ningún costo.




