México seguirá enviando petróleo a Cuba con permiso de EEUU
La decisión confirma que, por ahora, el suministro mexicano seguirá sosteniendo un sistema eléctrico cubano en crisis
México mantendrá el envío de petróleo a Cuba y continuará siendo el principal respaldo energético de la Isla, incluso después de que el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, asegurara en redes sociales que no habrá “más petróleo ni dinero” de Venezuela para el régimen de La Habana.
La decisión confirma que, por ahora, el suministro mexicano seguirá sosteniendo un sistema eléctrico cubano en crisis, marcado por apagones prolongados y una fuerte dependencia externa.
De acuerdo con declaraciones ofrecidas a CBS por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, la administración Trump no intervendrá en los vínculos energéticos entre México y Cuba. Según esa visión, Washington busca evitar un colapso inmediato del sistema eléctrico cubano, mientras mantiene la presión política sobre el gobierno comunista por otras vías.
El lunes, Trump sostuvo una conversación telefónica con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum. Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni el Gobierno de México han confirmado si el tema del petróleo formó parte de ese intercambio, aunque el contexto regional ha colocado los envíos a Cuba en el centro del debate político.
Sheinbaum ha defendido de manera pública la continuidad de los despachos de crudo hacia la Isla. La mandataria mexicana ha explicado que estos flujos se mantienen desde hace años y se ejecutan bajo dos esquemas: contratos de compraventa y envíos catalogados como ayuda humanitaria.
Sin embargo, el esquema financiero es uno de los puntos más cuestionados. El gobierno cubano no paga los cargamentos que llegan bajo contratos comerciales.
Pemex, la petrolera estatal mexicana, realiza ventas de petróleo a Cuba sin recibir el cobro correspondiente. La deuda acumulada es elevada y, en el pasado, incluso fue condonada parcialmente durante la administración de Enrique Peña Nieto.
El papel del petróleo mexicano en la crisis
El crudo mexicano se ha convertido en un componente central de la matriz energética de Cuba. Cerca del 76 % de la electricidad del país se produce en centrales termoeléctricas que dependen casi totalmente de combustibles fósiles importados, en un contexto de infraestructuras obsoletas y bajo mantenimiento.
Dentro de ese esquema, el 44 % del combustible utilizado para generar electricidad proviene de México. Esta cifra sitúa al país norteamericano como el principal sostén externo del sistema eléctrico cubano, incluso por encima de Venezuela, que antes del colapso de su acuerdo bilateral aportaba alrededor del 30 % del suministro.
El pasado 9 de enero, el buque Ocean Mariner, con bandera de Liberia y cargado con petróleo mexicano, arribó al puerto de La Habana. Se trató del primer envío del año desde México. Durante los últimos doce meses, las exportaciones mexicanas hacia Cuba promediaron unos 12.300 barriles diarios.
La estrategia de Washington ante un sistema eléctrico al borde del colapso
Estos datos ayudan a explicar por qué Washington ha optado por permitir que continúe el flujo de crudo desde México. Un corte total tendría efectos inmediatos sobre una red eléctrica ya colapsada por apagones frecuentes y podría agravar una crisis social que Estados Unidos no parece dispuesto a detonar de forma abrupta, mientras redefine su política hacia Venezuela.
La administración Trump ha dejado claro que su prioridad es impedir que el petróleo venezolano siga financiando a aliados políticos del chavismo, entre ellos Cuba, sin provocar un escenario de inestabilidad incontrolable en la Isla.



