Miles de cubanos sin agua en Matanzas: régimen culpa a “ladrones de agua”
El gobierno es incapaz de tomar responsabilidad por la crisis, donde la escasez de combustible limita el trabajo de los camiones cisterna
Más de 325.000 personas enfrentan problemas con el suministro de agua en la provincia cubana de Matanzas, en medio de apagones que duran entre 18 y 20 horas diarias y afectan el funcionamiento de los sistemas de bombeo.
Autoridades de Recursos Hidráulicos y de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado reconocieron que la crisis eléctrica está impidiendo mantener el servicio en gran parte del territorio.
“Si no hay corriente, no tienen agua”, admitieron funcionarios durante una intervención oficial donde explicaron que la falta de electricidad paraliza las bombas encargadas de distribuir el líquido.
Varias ciudades necesitan entre 10 y 15 equipos funcionando al mismo tiempo, pero en algunos casos solo operan dos o tres por las fallas técnicas y la escasez de combustible.
La situación refleja cómo la crisis energética afecta directamente el acceso al agua en Cuba, lo que ha ocasionado protestas en distintas provincias por la falta de agua y electricidad, especialmente durante los meses de más calor.
En varias comunidades, vecinos han salido a las calles para exigir soluciones tras pasar días sin servicio. La falta de agua también representa un riesgo sanitario.
En medio de temperaturas extremas, muchas familias no pueden almacenar suficiente líquido para beber, cocinar o mantener condiciones básicas de higiene. Además, el uso de agua sin tratamiento aumenta el peligro de enfermedades gastrointestinales y otras infecciones.
Pese a que los problemas en la red hidráulica llevan años, las autoridades volvieron a señalar a terceros como responsables parciales de la situación.
Durante la intervención oficial, funcionarios denunciaron la supuesta manipulación ilegal de válvulas en barrios como Baños, Versalles y Los Mangos. Incluso mencionaron a una persona que presuntamente operaba válvulas sin autorización.
También hablaron de los llamados “ladrones de agua”, término usado para referirse a ciudadanos que colocan bombas para extraer el poco líquido que llega por las tuberías. Según explicaron, estas prácticas generan daños en el sistema y empeoran la distribución.
Las declaraciones provocaron críticas porque muchos cubanos consideran que el gobierno evita asumir responsabilidad por el deterioro acumulado de la infraestructura. Las redes hidráulicas presentan problemas desde hace años por falta de mantenimiento, roturas constantes y equipos obsoletos.
La empresa estatal reconoció además que este año se han quemado 60 bombas más que en el mismo período anterior. Los apagones obligan a encender y apagar los equipos repetidamente, lo que acelera las averías.
Mientras una bomba está diseñada para unos pocos arranques diarios, actualmente algunas reciben hasta siete ciclos por día.
La escasez de combustible también limita el trabajo de los camiones cisterna. Según las autoridades, antes se abastecía por pipa a unas 12.000 personas, pero ahora deben intentar atender a más de 100.000.
Esto ha disparado los precios en el mercado informal, donde algunos vendedores cobran hasta 12.000 pesos por una pipa de agua.
Ante la falta de soluciones, muchas familias han comenzado a abrir pozos particulares para sobrevivir. Sin embargo, las propias autoridades advirtieron que el agua extraída puede no ser segura para el consumo humano si no recibe análisis sanitarios.
La crisis del agua se suma así a los apagones, la escasez de combustible y el deterioro económico que afecta a la isla, mientras miles de cubanos continúan enfrentando problemas diarios para acceder a servicios básicos.



