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No hay cambio de estrategia: EEUU autorizará envío de petróleo a Cuba “caso por caso”

Funcionarios señalan que la línea oficial de Washington se mantiene intacta frente al régimen comunista

Luego de que Donald J. Trump confirmara que Estados Unidos permitió la entrada a Cuba del buque ruso Anatoly Kolodkin con unos 730.000 barriles de petróleo a Cuba, la Casa Blanca aclaró que la decisión fue aprobada por razones humanitarias, y que no representaba un cambio en la estrategia de presión que se mantiene sobre la Isla.

La vocera Karoline Leavitt sostuvo que se trató de una autorización puntual, evaluada caso por caso, y que no representa un cambio en la política de Washington contra el régimen cubano.

Trump no cambió su política hacia Cuba

Leavitt afirmó que el permiso concedido al petrolero ruso buscó aliviar necesidades básicas de la población cubana y no beneficiar a la estructura gobernante de La Habana.

Según la portavoz, la administración de Trump seguirá examinando futuros envíos de crudo uno por uno para determinar si procede una autorización y si el proveedor incurre o no en violaciones de sanciones.

La funcionaria remarcó que la línea oficial de Washington se mantiene intacta frente al régimen comunista, al que responsabiliza por la crisis interna.

Ese matiz es clave porque, aunque la medida abre una excepción para la llegada de combustible, la distribución interna de diésel y gasolina en Cuba sigue bajo control de entidades estatales y del conglomerado militar que domina buena parte de la economía nacional.

La noche del domingo, a bordo del Air Force One, Trump dijo que no le molestaba que Rusia u otro país envíen petróleo a Cuba porque, a su juicio, “la gente lo necesita”.

En esas declaraciones también describió a Cuba como un “desastre”, un “estado fallido” y un país con un liderazgo “muy malo y corrupto”, mientras insistía en que la Isla será una prioridad de su agenda y que Estados Unidos estará presente cuando ese sistema fracase.

Un alivio temporal

El cargamento transportado por el Anatoly Kolodkin equivale a 100.000 toneladas métricas de crudo y llegó al puerto de Matanzas, en un momento en que Cuba arrastra meses de apagones, escasez de combustible y deterioro de servicios esenciales.

El volumen puede ofrecer un respiro inmediato, pero especialistas citados por medios internacionales sostienen que, tras el proceso de refinación, apenas podría convertirse en unos 180.000 barriles de diésel, suficientes para cubrir entre nueve y 10 días de demanda.

Ese cálculo retrata el alcance real del envío: no resuelve la crisis de fondo, sino que aplaza por unos días la presión sobre un sistema energético obsoleto y sin suministros estables.

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