Opción Cero: suspenden rutas de Ómnibus Nacionales ante crisis de combustible
Esta y otras medidas más, destinadas a “aliviar” la crisis energética, entraron en vigor este viernes
Cuba vive una de sus peores crisis energéticas en décadas, marcada por la interrupción del suministro de petróleo y la falta de recursos para sostener su infraestructura energética.
El designado presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en un discurso público, anunció una serie de medidas de emergencia que recuerdan las extremas decisiones de la “Opción Cero” implementada por Fidel Castro en los años 90, durante la crisis del Periodo Especial.
Entre las primeras medidas adoptadas, la más visible fue la suspensión de las rutas de Ómnibus Nacionales, una de las formas más comunes de transporte interprovincial.
Desde este 6 de febrero, las provincias como Las Tunas han cancelado rutas hacia Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba debido a la escasez de combustible.
En La Habana, la situación no es menos alarmante, ya que se suspendieron casi todas las salidas, quedando operativa solo la del expreso nocturno a las 9:00 p.m. La crisis también ha afectado gravemente al transporte urbano en la capital, donde el servicio se ha detenido por completo.
La falta de combustible tiene un impacto directo en los miles de ciudadanos que dependen de este transporte para moverse dentro de la ciudad, además de interrumpir actividades esenciales en hospitales y empresas que operan con generadores de energía.
La crisis energética y sus efectos
La raíz de esta crisis radica en la interrupción de los suministros de petróleo, especialmente a raíz de la captura de Nicolás Maduro a finales de enero.
Venezuela, uno de los principales aliados de Cuba en este sector, ya no puede enviar el combustible necesario para alimentar la maquinaria estatal. Esta situación, sumada a las sanciones de Estados Unidos, ha dejado a la Isla con pocas opciones para sostener su economía y servicios básicos.
Para paliar la escasez, el gobierno cubano ha impuesto nuevas restricciones, como la reducción de los horarios laborales a solo el personal administrativo esencial. También se suspendieron las clases presenciales en las universidades y se ha promovido el teletrabajo en lo posible.
En cuanto al consumo de electricidad, se ha limitado el acceso a energía en edificios administrativos y se ha restringido el horario de funcionamiento de bares y centros educativos.
Las autoridades insisten en que la situación no cambiará hasta que se resuelva el problema del suministro de combustibles. Mientras tanto, se ha pedido a la población un mayor esfuerzo de ahorro energético, con la promesa de un seguimiento diario del consumo de electricidad y otras formas de energía.
Medidas adicionales para mitigar el impacto de la crisis
Además de las restricciones laborales y educativas, las autoridades han señalado que se evaluarán nuevas medidas para regular el consumo de energía en sectores como el comercio y la industria.
Los bares y centros recreativos también han sido sometidos a un horario reducido, con la intención de disminuir la carga sobre el sistema eléctrico nacional.
Aunque las autoridades piden sacrificios adicionales, la cúpula gobernante parece más interesada en mantener su control que en resolver la crisis, lo que deja a los ciudadanos con pocas opciones y cada vez más dificultades para llevar una vida normal.



