Otro país africano aceptará a los cubanos deportados por EEUU
De acuerdo con las autoridades, Washington asumirá los costos logísticos del proceso
La República Democrática del Congo confirmó un acuerdo con Estados Unidos para recibir migrantes deportados de otras nacionalidades, una decisión que comenzará a ejecutarse este mes dentro de la estrategia migratoria impulsada por el presidente Donald J. Trump.
El anuncio, hecho en Kinshasa, abre un nuevo escenario para cubanos que puedan ser rechazados por las autoridades de La Habana durante procesos de repatriación, como ya ha ocurrido en otros países africanos usados por Washington como destino alternativo.
Cómo funcionará el acuerdo
El gobierno congoleño no precisó cuántas personas serán trasladadas ni qué nacionalidades estarán incluidas en la operación, pero sí aclaró que el convenio tendrá carácter “temporal” y que no habrá deportaciones automáticas ni masivas, pues cada caso será evaluado de forma individual conforme a la legislación nacional y a criterios de seguridad.
Kinshasa también informó que Washington asumirá los costos logísticos del proceso. Con este paso, Congo se suma a la red de países que han aceptado participar en el programa de deportaciones a terceros países promovido por la Casa Blanca, una política que ya alcanzó a otras naciones africanas como Ghana, Camerún, Guinea Ecuatorial, Esuatini y Uganda.
COMMUNIQUÉ
La #RDC met en œuvre, dès avril 2026, un dispositif d’accueil temporaire de ressortissants de pays tiers, dans le cadre d’un partenariat avec les États-Unis.Ce mécanisme, sans impact sur le Trésor public, s’inscrit dans le respect de la souveraineté nationale, des… pic.twitter.com/C76RXdkixP
— Ministère de la Communication et Médias/RDC (@Com_mediasRDC) April 5, 2026
Un antecedente que preocupa a los cubanos
Para los migrantes cubanos, el riesgo no es teórico. Casos previos reportados por la prensa muestran que algunos nacionales rechazados por La Habana terminaron en Esuatini, en el sur de África.
Uno de ellos fue Juan Carlos Font Agüero, quien había residido en Estados Unidos desde 2003, cumplió una condena por asesinato en segundo grado y, tras ser rechazado por el gobierno cubano, fue enviado a ese país africano. Su familia denunció que el procedimiento se realizó sin aviso previo ni acompañamiento consular.
Ese precedente se agravó con otros expedientes. En octubre de 2025, AP reportó el caso del cubano Roberto Mosquera del Peral, deportado por Estados Unidos a Esuatini y retenido durante meses en una prisión de máxima seguridad sin cargos ni acceso a abogado, hasta iniciar una huelga de hambre. El caso reforzó las denuncias sobre falta de debido proceso en este tipo de traslados.
Cuestionamientos legales
La expansión de estas deportaciones ha recibido fuertes críticas de abogados, activistas y organizaciones de derechos humanos.
Uno de los principales reparos es que algunos migrantes incluidos en el programa cuentan con órdenes de protección emitidas por tribunales migratorios de Estados Unidos, precisamente porque no pueden ser devueltos a sus países de origen sin exponerse a riesgos graves para su seguridad.
De acuerdo con reportes legislativos, el gobierno estadounidense ha gastado más de 40 millones de dólares para ejecutar este esquema y ha deportado a unas 300 personas a países distintos de los suyos.



