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Petro responde a Trump: Colombia está dispuesta a un conflicto armado

El presidente colombiano rechazó las acusaciones del republicano de un estado coludido con el narcotráfico, y afirmó que pelearán por su país

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, advirtió que estaría dispuesto a volver a empuñar las armas para defender la soberanía nacional si su país enfrenta acciones que considere una amenaza externa ilegítima por parte de Estados Unidos.

La declaración fue realizada en una extensa publicación difundida durante la madrugada de este lunes en la red social X, en respuesta a comentarios recientes del presidente estadounidense Donald Trump.

En su mensaje, Petro aseguró que, aunque desde hace décadas renunció a la lucha armada tras los acuerdos de paz de 1989, asumiría nuevamente esa vía si la integridad del país se viera comprometida.

El mandatario recordó su pasado como integrante del movimiento guerrillero M-19 y afirmó que su compromiso actual es con la defensa institucional del Estado colombiano.

Las declaraciones se produjeron luego de que Trump calificara a Colombia como un país “muy enfermo” y acusara al gobierno de Petro de permitir la producción y exportación de cocaína hacia EEUU.

El presidente colombiano rechazó esas afirmaciones y las describió como una amenaza sin sustento legal, al tiempo que defendió la legitimidad de su mandato y el funcionamiento del sistema democrático colombiano.

Petro también cuestionó pronunciamientos del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a quien acusó de basarse en información incorrecta proveniente de sectores que, según él, mantienen vínculos con estructuras criminales dentro de Colombia.

En ese contexto, informó que ordenó la remoción de varios oficiales de inteligencia de la Policía Nacional por presuntamente difundir datos erróneos que afectarían al Estado.

En su publicación, el jefe de Estado recordó que la Constitución de 1991 lo establece como comandante supremo de las Fuerzas Militares y de Policía.

Asimismo, afirmó haber liderado acciones relevantes contra el narcotráfico, entre ellas grandes decomisos de cocaína, medidas para frenar la expansión de cultivos ilícitos y programas de sustitución voluntaria que, según sus cifras, abarcan decenas de miles de hectáreas.

El mandatario defendió además el uso de bombardeos contra estructuras criminales, asegurando que estas operaciones se realizan bajo normas del derecho internacional humanitario.

Sostuvo que los grupos armados ilegales utilizan a menores de edad como protección, lo que complica las acciones militares y eleva los riesgos para la población civil.

En uno de los tramos más firmes de su mensaje, Petro advirtió que cualquier intento de detenerlo provocaría una reacción popular masiva.

También afirmó haber instruido a la fuerza pública a priorizar la defensa de la soberanía nacional y señaló que los mandos que antepongan intereses extranjeros a los del país deberán abandonar sus cargos.

Además, hizo un llamado a la ciudadanía a respaldar su gobierno y pidió a las fuerzas de seguridad no actuar contra la población civil.

Petro negó de forma tajante las acusaciones de narcotráfico y corrupción. Aseguró que su patrimonio es limitado y que su situación financiera es pública, afirmando que no busca beneficios personales desde el poder.

Las declaraciones del presidente colombiano se producen en un momento de alta tensión regional. En días recientes, Donald Trump y miembros de su gobierno han emitido mensajes duros hacia varios países latinoamericanos, incluidos Colombia, México y Venezuela.

En el caso colombiano, Washington ha insistido en vincular el problema del narcotráfico con decisiones del actual gobierno, una postura que ha sido rechazada de manera reiterada por Bogotá.

En el plano regional, el gobierno de Gustavo Petro ha mantenido una política de acercamiento diplomático con Cuba y Venezuela.

Colombia ha respaldado la normalización de relaciones con ambos países, ha apoyado el levantamiento de sanciones y ha promovido el diálogo político como vía para resolver las crisis internas de esas naciones.

Esta postura ha sido criticada por sectores que consideran que Bogotá ha mostrado tolerancia hacia gobiernos señalados internacionalmente como autoritarios, mientras analistas ven con preocupación un probable expansionismo estadounidense por América Latina.

 

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