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Petrolero con combustible ruso destinado a Cuba se detiene en el Atlántico

De acuerdo con los reportes, el buque podría estar transportando alrededor de 200.000 barriles de gasóleo ruso

Un petrolero que transportaba, según se cree, combustible ruso con destino a Cuba ha quedado a la deriva en el Atlántico Norte, un incidente que podría agravar la ya crítica escasez de combustible en la Isla.

El Sea Horse, como fue identificado el buque, interrumpió su viaje el pasado miércoles y se encuentra sin rumbo definido, de acuerdo con los datos de seguimiento marítimo citados por Bloomberg.

Este suceso ocurre en un momento en que Cuba enfrenta una grave crisis energética, caracterizada por apagones prolongados y una escasez generalizada de combustibles.

Posibles consecuencias para la crisis energética

El reporte de Bloomberg indica que el Sea Horse podría estar transportando alrededor de 200.000 barriles de gasóleo ruso. Según un análisis de Kpler Ltd., la carga fue identificada después de un transbordo de barco a barco frente a las costas de Chipre.

Este petróleo, de ser entregado, podría haber aliviado parte de la presión sobre los servicios básicos de la Isla, ya que el abastecimiento de combustible para uso doméstico y la generación eléctrica han sido seriamente afectados en los últimos meses.

La energía en Cuba ha caído de manera significativa desde principios de este año, y las imágenes satelitales muestran una disminución de hasta un 50% en los niveles de luz nocturna.

La interrupción de la travesía del Sea Horse refleja el impacto de las medidas coercitivas implementadas por EEUU, que buscan restringir el acceso de Cuba a fuentes de energía importada.

Estas acciones incluyen la incautación de al menos diez buques acusados de transportar petróleo sancionado, un enfoque que ha intensificado la crisis energética.

 

La presión internacional sobre Cuba

Este giro en la ruta del Sea Horse ocurre en medio de un endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra Cuba, que busca evitar que la Isla reciba combustibles desde fuentes no aprobadas.

Al mismo tiempo, la Administración de Trump ha suavizado algunas restricciones, permitiendo envíos de combustible al sector privado cubano, lo que abre un espacio para que la Mayor de las Antillas dependa más de los suministros provenientes de EEUU. Sin embargo, la incautación de cargamentos sigue siendo una amenaza constante.

La respuesta de Rusia a esta situación fue contundente. El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, calificó de “inaceptable” cualquier intento de imponer un veto naval a Cuba, y rechazó categóricamente las acusaciones de EEUU de que la cooperación ruso-cubana representa una amenaza para su seguridad.

En una reunión con el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, Lavrov expresó el apoyo constante de Rusia a Cuba, instando a EEUU a “mostrar sentido común” y abandonar los planes de bloqueo naval.

De momento, la crisis de combustible en Cuba continúa empeorando, con el impacto visible en la vida cotidiana de los ciudadanos y el funcionamiento de los servicios esenciales.  A pesar de los esfuerzos por mitigar los efectos a través de acuerdos internacionales y políticas internas, el futuro de la situación energética en la Isla sigue siendo incierto.

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