Presunto traficante sentenciado tras juicio ejemplarizante en Holguín
Tras una investigación, el hombre fue objeto de seguimiento por parte de la Dirección Nacional Antidrogas
El Tribunal Provincial Popular de Holguín condenó a un cubano a ocho años de prisión por comercialización ilícita de marihuana y Tramadol.
El juicio se celebró como parte de la Causa 86 de 2025, y se enmarca dentro de la política del gobierno cubano de aplicar sentencias “ejemplarizantes” en casos relacionados con el tráfico de drogas.
El acusado fue investigado en el Expediente Proceso Investigativo número 71 de 2025, denominado “Fantasma”, luego de ser señalado como el principal expendedor de estupefacientes en el municipio de Cueto.
Según las autoridades, el hombre había estado operando sin autorización legal y vendía marihuana y Tramadol desde hacía tiempo. Fue objeto de seguimiento por parte de la Dirección Nacional Antidrogas del territorio.
Investigación efectuada
La investigación reveló que el acusado poseía marihuana, una variedad de Cannabis Sativa L. ssp Indica, junto con Tramadol, un medicamento controlado.
Ambas sustancias fueron halladas dentro de un frasco de medicamento controlado Tramadol, escondido en el patio de la vivienda de la madre del acusado, en Cueto.
Durante un registro domiciliario realizado el 14 de enero de 2025, las autoridades encontraron el frasco oculto entre la cerca y la pared. En su interior se localizaron siete envoltorios con picaduras vegetales y semillas, así como una cápsula con Tramadol.
Condena para el acusado
El tribunal determinó que el peso neto de la marihuana confiscada era de seis gramos, mientras que la cápsula de Tramadol pesaba 0,66 gramos.
Tras el juicio, el tribunal impuso una condena de ocho años de prisión, basándose en la reincidencia del acusado y en el artículo 235.1 a) de la Ley 151 de 2022 del Código Penal cubano.
Además de la pena privativa de libertad, se impusieron sanciones accesorias, como la prohibición de salir del país por ocho años.
Juicios ejemplarizantes
Este juicio fue calificado como “ejemplarizante” por las autoridades judiciales cubanas, alineándose con la política oficial de dar muestras de firmeza en los casos de tráfico de drogas.
Según la Sala Tercera de lo Penal, el proceso se realizó respetando las garantías jurídicas establecidas en la legislación penal y procesal vigente en Cuba.



