Prometen aliviar crisis con una nueva planta de biometano en Matanzas
Utilizará heces porcinas como materia prima, pero la escasez de puercos genera dudas sobre su viabilidad
El gobierno de Cuba ha puesto en marcha la construcción de su primera planta de biometano, destinada presuntamente a abastecer el transporte público y generar electricidad en el municipio de Martí, en la provincia de Matanzas.
El proyecto, respaldado por una inversión de cinco millones de dólares provenientes de la Unión Europea a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se encuentra en la fase final de montaje y cuenta con la participación de especialistas españoles.
La planta de biometano utilizará como materia prima las heces de porcinos, un recurso que plantea dudas sobre la viabilidad del proyecto debido a la escasez de cerdos en Cuba. Este aspecto genera preocupaciones sobre el suministro constante de materia prima a largo plazo, lo que podría afectar la sostenibilidad del proyecto.
Supervisión del proyecto
Recientemente, autoridades provinciales como el primer secretario del Partido en Matanzas, Mario Sabines Lorenzo; la gobernadora Marieta Poey; y el viceministro de Economía y Planificación de Cuba supervisaron el progreso de la obra.
Según el reporte oficial, la planta está próxima a concluir su fase de ensamblaje, y su puesta en marcha dependerá de los proveedores extranjeros.
Una vez en funcionamiento, la planta comenzará a limpiar el biogás para convertirlo en biometano, el cual será utilizado por los ómnibus disponibles en el municipio. La nueva planta tiene como objetivo abastecer cinco autobuses del servicio público, lo que representa un avance importante para el transporte sostenible en la región.
La crisis porcina es una amenaza para el proyecto
A pesar de las expectativas, el proyecto enfrenta un desafío crítico: la escasez de cerdos en Cuba, consecuencia de la crisis en la agricultura y la caída de la ganadería porcina.
La falta de insumos, el colapso de la infraestructura agropecuaria y la difícil situación económica del país han afectado severamente la producción de cerdos, lo que pone en duda la viabilidad de la planta a largo plazo.
Este escenario recuerda el fracaso de la planta de biomasa en Ciego de Ávila, que inicialmente iba a funcionar con bagazo de caña de azúcar, pero no alcanzó sus objetivos tras años de retrasos. Posteriormente, el proyecto cambió su enfoque para utilizar marabú, pero se encontró con nuevos obstáculos técnicos que dificultaron su funcionamiento.
Un proyecto ambicioso con incertidumbres
Aunque la planta de biometano es una iniciativa que promueve el uso de tecnologías avanzadas y automatizadas, los responsables del proyecto subrayan que será necesario contar con personal altamente capacitado para operar la instalación.
Adicionalmente, destacan que el 80% del presupuesto se destinó a la compra del equipamiento industrial y los autobuses, lo que resalta la envergadura del proyecto.
No obstante, la incertidumbre sobre la disponibilidad de cerdos y la situación de la ganadería porcina en Cuba deja abierta la interrogante sobre la efectividad del proyecto en el largo plazo.
Si bien el biometano es una fuente renovable de energía, la falta de recursos para su producción podría limitar el éxito de la planta y su capacidad para cumplir con las expectativas del régimen.



