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Régimen busca revivir fallido proyecto de Fidel para lidiar con crisis alimentaria

Pese a no haber funcionado hace años, la medida será aplicada en varios municipios de la capital

El régimen castrista ha decidido poner en marcha una nueva versión de un proyecto fallido que, en su día, fue impulsado por el fallecido dictador Fidel Castro: el “Cordón de La Habana”.

Esta iniciativa, que tiene como objetivo combatir la actual crisis alimentaria en Cuba, será aplicada en los municipios de La Lisa, Boyeros, Marianao y Arroyo Naranjo, según reportó la emisora oficialista COCO.

La medida, que busca fortalecer los cultivos en zonas de suelos “altamente productivos”, está a cargo de la Agencia de Desarrollo Agroindustrial.

Un proyecto con malos antecedentes

El “Cordón de La Habana” original fue lanzado en 1968 por Fidel con la intención de crear una franja verde alrededor de la capital cubana.

Su propósito era abastecer a la ciudad de productos como café, frutas y otros alimentos a través de cultivos en las afueras de La Habana. Sin embargo, la ambiciosa idea fracasó rotundamente debido a la mala planificación técnica y la falta de adaptación de las especies al terreno.

El cultivo de café, especialmente la variedad Caturra, se convirtió en uno de los mayores fracasos del proyecto, lo que obligó al gobierno a abandonar la iniciativa.

Desafíos persistentes

A pesar de las promesas de una mayor soberanía alimentaria y una mejora en la producción agropecuaria, el sector agrícola cubano continúa enfrentando una grave crisis estructural.

El control estatal, la escasez crónica de insumos y un modelo de acopio que desincentiva la iniciativa privada siguen siendo los principales obstáculos para el crecimiento del sector.

Los productores han expresado su frustración ante las políticas restrictivas del régimen, que limitan la autonomía de los campesinos y dificultan su capacidad para generar resultados efectivos.

Un claro ejemplo de estos desafíos fue la cosecha de papa en la Isla de la Juventud en 2023, donde los campesinos responsabilizaron al gobierno de los pésimos resultados. Osmar Enrique Garcés González, un agricultor de la zona, explicó que los rendimientos fueron muy bajos y no se cumplió con el abastecimiento necesario para la población.

“Cordón de La Habana” como experiencia piloto

Aunque la nueva versión del “Cordón de La Habana” se presenta como una “experiencia piloto” en un intento por fomentar la intermunicipalidad y el crecimiento local dentro del sector agroindustrial, los problemas estructurales del sistema agrícola cubano continúan sin solución.

El gobierno castrista sigue controlando en gran medida la producción, lo que impide que los productores puedan tomar decisiones autónomas para adaptar sus cultivos a las realidades locales.

A pesar de los esfuerzos de algunos agricultores como Garcés, que aplicaron técnicas agroecológicas para mejorar la producción, la falta de adaptación de las variedades y el control estatal continúan siendo barreras insuperables.

En 2024, Garcés logró una producción de 24,5 toneladas por hectárea con la variedad Naima, pero en 2025, los rendimientos cayeron drásticamente a solo siete toneladas por hectárea debido al cambio de semilla.

Un futuro incierto

Aunque el gobierno cubano continúa apostando por este tipo de proyectos para enfrentar la crisis alimentaria, la experiencia pasada y las dificultades actuales sugieren que la falta de planificación adecuada y el control centralizado del sector seguirán siendo obstáculos para lograr una verdadera mejora en la producción agrícola.

La pregunta es si este nuevo “Cordón de La Habana” será capaz de superar los errores del pasado o si se convertirá en otro fracaso más de un modelo económico que sigue siendo poco eficiente.

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