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Régimen envía militares cubanos a Bielorrusia ¿A qué fueron?

Este movimiento es una clara señal de que La Habana busca afianzar sus vínculos con un aliado estratégico de Rusia

Varios militares cubanos fueron enviados por el régimen a Bielorrusia para que participen en la duodécima reunión de la Comisión Bielorruso-Cubana de Cooperación Técnico-Militar, celebrada en Minsk y con cierre previsto para este 6 de abril.

Este movimiento es una clara señal de que La Habana busca afianzar sus vínculos con un aliado estratégico de Rusia en medio de la escalada de tensión con Washington.

La cita fue reportada por la agencia estatal bielorrusa BelTA y coincide con semanas de presión política, sanciones y mensajes de confrontación sobre Cuba.

El encuentro en la capital bielorrusa estuvo presidido por Oleg Mishchenko, vicejefe del organismo militar-industrial de ese país, y por el general de brigada Óscar Enrique Biosca Gallego, jefe de la Dirección Financiera Principal del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Según BelTA, la reunión tuvo como objetivo revisar acuerdos previos y definir nuevas áreas de colaboración entre ambas partes.

Cooperación militar entre Cuba y Bielorrusia

La información divulgada por el medio oficial bielorruso dejó claro el resultado político del intercambio: Minsk y La Habana reafirmaron su disposición de ampliar la cooperación técnico-militar y pactaron medidas para profundizar esa relación en el futuro.

No se ofrecieron detalles públicos sobre los proyectos específicos, pero el mensaje apunta a una continuidad en los nexos de defensa entre ambos gobiernos.

La reunión se inscribe en una línea más amplia de acercamiento del poder cubano con países alineados con Moscú.

Esa estrategia incluye entrenamiento, acuerdos de defensa y otros entendimientos en materia de seguridad, mientras el Gobierno cubano intenta blindarse ante un escenario regional más hostil y ante la presión de Estados Unidos sobre sus aliados.

Tensión con EEUU

Ese viaje ocurre además poco después de que el designado presidente de la Isla, Miguel Díaz-Canel, confirmara en marzo que Cuba mantiene contactos con funcionarios del Departamento de Estado de EEUU.

Aunque aseguró que esos intercambios se concentran en las diferencias bilaterales, y que el sistema político de la Isla no está sobre la mesa, muchos consideran que la agresiva política de Donald J. Trump hacia la Isla podría doblegar al régimen.

De acuerdo con Reuters, Trump dijo que pensaba que sería “un honor” “tomar Cuba de alguna forma” y que podía hacer con la Isla “lo que quisiera”, declaraciones que alimentaron la narrativa de amenaza repetida por el oficialismo cubano.

Esa tensión llevó a figuras del poder cubano a insistir en la idea de una agresión inminente. En días recientes circuló un mensaje público de Raúl Castro con la frase “la patria está nuevamente amenazada”, usado para reforzar el discurso de alerta dentro de las estructuras militares. El tono coincide con la estrategia del régimen de presentar la crisis interna bajo una lógica de plaza sitiada.

Sin embargo, la retórica de Trump no ha sido acompañada por una orden pública de acción armada directa. El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis Donovan, declaró ante legisladores que las fuerzas estadounidenses no se están preparando para invadir Cuba ni realizan ensayos para tomar control militar de la Isla. El mando dejó claro que sus planes se limitan a proteger la embajada en La Habana, la base de Guantánamo y eventuales escenarios migratorios.

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