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Régimen frena la importación de combustible destinado a la Embajada de EEUU

La misión diplomática había pedido autorización para traer desde Estados Unidos dos contenedores de combustible

La Embajada de Estados Unidos en La Habana enfrenta la posibilidad de reducir su personal desde mayo, o incluso antes, después de que las autoridades cubanas le negaran esta semana la importación de diésel para sus generadores eléctricos, un recurso que la sede considera esencial para seguir operando en medio de los apagones prolongados que castigan a la Isla.

La información fue revelada por The Washington Post a partir de cables diplomáticos y después confirmada por AP, que citó a funcionarios estadounidenses familiarizados con el caso.

La misión diplomática había pedido autorización para traer desde Estados Unidos dos contenedores de combustible, debido a su dependencia de los generadores durante el último año y medio de inestabilidad eléctrica.

Según el reporte, el Ministerio de Relaciones Exteriores no rechazó la gestión en un primer momento y llegó a calificarla de “audaz”, pero cambió de posición cuando el cargamento arribó al puerto del Mariel y comunicó oficialmente que no permitiría su entrada.

El cargamento quedó bloqueado en Mariel

La Cancillería cubana justificó la negativa con el argumento de que la política de Washington busca causar “el mayor daño posible a la economía cubana, al bienestar del pueblo y a su nivel de vida”.

En esa misma comunicación diplomática, citada por el reporte periodístico, La Habana consideró “descarada” la pretensión de la Embajada de acceder a un recurso que hoy escasea para toda la población, en medio de la presión energética ejercida por la administración de Donald J. Trump.

La falta de combustible ya obligó a la Embajada a activar medidas de contingencia. Parte del personal ha sido concentrado en viviendas compartidas para ahorrar recursos, se ha incrementado el trabajo remoto y se han usado baterías, paneles solares y equipos de comunicación satelital para sostener funciones esenciales.

El deterioro no es nuevo: en febrero, la sede ya había reducido sus servicios consulares presenciales a tres días por semana por la misma escasez de combustible.

Riesgo para visas

Ese ajuste previo dejó los lunes y viernes reservados solo para emergencias de ciudadanos estadounidenses, mientras las entrevistas de visa, la revisión de documentos y la entrega de pasaportes quedaron limitadas a martes, miércoles y jueves.

En la práctica, una nueva caída operativa podría agravar los retrasos en trámites muy demandados por los cubanos, justo cuando la sede ya arrastra limitaciones de personal y recursos.

El problema tampoco afecta únicamente a la representación estadounidense. Otras embajadas asentadas en La Habana enfrentan obstáculos parecidos para conseguir combustible, con menos actividad presencial y más trabajo a distancia.

La agencia AP reveló además que la Embajada de España disponía de reservas sobrantes de diésel y había intentado compartirlas con otras sedes europeas, pero las autoridades cubanas tampoco autorizaron esa transferencia.

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