Reloj revela que la conferencia ofrecida por Díaz-Canel no fue en vivo
Esto pudo ser para ofrecer una imagen controlada y sin interrupciones de la prensa independiente
El 5 de febrero de 2026, el designado presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, presentó lo que los medios estatales catalogaron como un diálogo “en directo” con la prensa nacional e internacional. Sin embargo, observadores críticos y usuarios en redes sociales han puesto en duda la versión oficial, sugiriendo que la comparecencia fue grabada previamente.
La controversia surgió por un detalle aparentemente inocente pero revelador: el reloj de la periodista Arleen Rodríguez Derivet, moderadora del encuentro.
Según los críticos, la hora marcada en su reloj no coincidió con la transmitida, lo que sugiere que el evento no fue en tiempo real como se había asegurado.
El reloj de Rodríguez Derivet marcaba cerca de las cinco de la tarde, mientras que la transmisión aseguraba que el evento ocurría por la mañana.
Este desajuste ha sido interpretado por sectores opositores como evidencia de una manipulación del régimen para dar la impresión de un diálogo espontáneo y sin censura, cuando en realidad habría sido grabado y emitido como si fuera en vivo.
La desconfianza hacia el Gobierno cubano se intensificó al punto de que muchos cuestionan la autenticidad del evento, resaltando que la transmisión podría haber sido montada para ofrecer una imagen controlada y sin interrupciones de la prensa independiente.
Ausencia de medios internacionales independientes
Además, la polémica creció por la falta de medios de comunicación internacionales independientes en la sala.
Aunque el Gobierno cubano había anunciado la participación de la prensa extranjera, los representantes presentes fueron de medios afines al régimen, como RT (de Rusia), Xinhua (de China) y Prensa Latina, la agencia estatal presentada como “internacional”.
La ausencia de agencias como EFE, AFP o AP ha alimentado las críticas sobre el control de la narrativa oficial y la falta de acceso a fuentes independientes, lo que limita la transparencia de los eventos en la isla.
Críticas y falta de respuestas oficiales
Mientras tanto, fuentes oficiales de la Presidencia de Cuba describieron la transmisión como una oportunidad para un diálogo abierto sobre temas clave, tales como la situación interna, las relaciones con Venezuela, el impacto de las medidas de la administración estadounidense y las posibilidades de un futuro diálogo con Washington.
Sin embargo, para muchos sectores críticos dentro de Cuba, el hecho de grabar previamente la intervención y elegir a periodistas afines al régimen sugiere un intento deliberado de evitar la espontaneidad y el cuestionamiento independiente.
En redes sociales y plataformas de medios alternativos, la evidencia del reloj ha generado escepticismo y desconfianza hacia la versión oficial.
Muchos han interpretado este detalle como una muestra de que el Gobierno prefiere evitar la crítica externa y controla los formatos en los que se presenta la información, restringiendo la libertad de prensa.
A pesar de las numerosas críticas, las autoridades cubanas no han emitido ninguna aclaración pública sobre el incidente del reloj ni han respondido oficialmente sobre la falta de medios independientes en el evento.



