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Reunión en la Casa Blanca sin acuerdo: EEUU quiere invadir Groenlandia

Tras hablar con J.D. Vance y Marco Rubio, el ministro de Exteriores danés afirmó que no lograron cambiar la postura del país norteamericano

La reunión celebrada en la Casa Blanca entre representantes de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia este 14 de enero concluyó sin cambios en las posturas de las partes, especialmente en lo relativo a la soberanía de la isla ártica.

Washington mantuvo su interés en asumir el control de Groenlandia por razones de seguridad, mientras que Copenhague y las autoridades groenlandesas reiteraron que cualquier forma de anexión es inaceptable.

El encuentro tuvo lugar este miércoles y contó con la participación del vicepresidente estadounidense J. D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, así como del ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, y la titular de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt.

Tras la conversación, Rasmussen resumió el resultado señalando que las posturas siguen siendo distintas, aunque confirmó la creación de un grupo de trabajo bilateral para abordar preocupaciones comunes relacionadas con la seguridad y el desarrollo del territorio.

Desde la parte danesa y groenlandesa se reiteró la disposición a cooperar con EEUU en materia de defensa, pero sin ceder soberanía. Motzfeldt subrayó que Groenlandia está abierta a colaborar, pero no contempla anexarse al país norteamericano.

En la misma línea, Rasmussen afirmó que Dinamarca está dispuesta a reforzar su cooperación con Washington, siempre dentro de límites claros y respetando las decisiones del gobierno groenlandés, respaldado por una mayoría significativa de su población.

“No conseguimos cambiar la posición estadounidense. Está claro que el presidente tiene este deseo de conquistar Groenlandia: Dejamos muy, muy claro que eso no va en el interés del reino de Dinamarca. Hay un gobierno en Groenlandia que tiene el apoyo de tres cuartas partes de la población de la isla. Su primer ministro (independentista moderado) dejó claro el martes que Groenlandia se mantendrá como parte del reino durante el futuro previsible. Por tanto, tenemos la posición común de que queremos colaborar con nuestros aliados y amigos estadounidenses, pero debe ser una cooperación respetuosa, y debe respetar nuestras líneas rojas”, declaraba el ministro.

 

 

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“Nuestros servicios de inteligencia indican que no se ha detectado un barco de guerra chino en aguas cercanas desde hace una década”, agregó Rasmussen.

El ministro danés reconoció que existe una nueva realidad estratégica en el Ártico y que su país comparte parte de las preocupaciones estadounidenses sobre la región.

No obstante, rechazó los argumentos de la Casa Blanca sobre una supuesta presencia militar activa de Rusia y China alrededor de la isla, señalando que los servicios de inteligencia no han detectado buques de guerra chinos en aguas cercanas en la última década.

 

Horas antes del encuentro, el gobierno de Dinamarca anunció un incremento inmediato de su presencia militar en Groenlandia, así como la extensión de maniobras conjuntas con la OTAN.

Según el Ministerio de Defensa danés, estas acciones buscan mejorar la capacidad operativa en el Ártico y fortalecer la seguridad regional, con la participación de fuerzas y medios de otros países aliados.

En paralelo a la reunión, el presidente Donald Trump volvió a presionar públicamente a través de su red social Truth Social, donde instó a la OTAN a respaldar la cesión de Groenlandia a EEUU.

En sus mensajes, sostuvo que la Alianza sería más fuerte si la isla estuviera bajo control estadounidense y calificó como inaceptable cualquier otra alternativa.

“No se defiende igual algo que alquilas que algo que es tuyo. Los países tienen que ser propietarios. Se defiende la propiedad, no un arrendamiento, y nosotros tenemos que defender Groenlandia. Si no lo hacemos, China o Rusia lo harán, y eso no va a suceder. No vamos a permitirlo”, escribió.

 

Trump ha insistido en que poseer Groenlandia es una “necesidad de seguridad nacional”, argumento cuestionado por gobiernos europeos y analistas, quienes recuerdan que EEUU ya cuenta con amplias facultades militares en el territorio, incluida la base espacial de Pituffik, operativa desde la Segunda Guerra Mundial.

Además, un tratado firmado en 1951 permite a Washington desplegar fuerzas adicionales si lo considera necesario. El interés estadounidense se explica por la ubicación estratégica de Groenlandia en el Ártico, su papel en rutas de navegación emergentes y su relevancia en sistemas de defensa antimisiles.

Sin embargo, las declaraciones de Trump han generado preocupación dentro y fuera de EEUU, incluso en el Congreso, donde legisladores de ambos partidos impulsan iniciativas para impedir cualquier paso sobre Groenlandia sin autorización legislativa, como ocurrió con Venezuela.

Mientras tanto, países de la OTAN, incluida Alemania, han comenzado a discutir planes conjuntos para reforzar la seguridad de la isla dentro del marco de la Alianza, con el objetivo de evitar una escalada de tensiones que ponga en riesgo la cooperación transatlántica.

 

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