Rusia habría entrenado a miles de influencers en Latinoamérica y Cuba
Supuestamente, estas prácticas buscan generar polarización, debilitar la confianza en instituciones y fragmentar el debate público
El gobierno de Rusia habría capacitado más de un millar de influencers y creadores de contenido digital en América Latina, para favorecer la imagen de la izquierda y los regímenes comunistas.
Según un informe presentado por la Digital News Association reveló que Rusia capacitó a más de mil creadores de contenido e influencers, incluidos cubanos, como parte de una estrategia para difundir desinformación y moldear la opinión pública en la región.
El documento fue dado a conocer durante un foro realizado esta semana en Miami. La investigación expone que estos comunicadores operan en al menos ocho países —entre ellos Cuba, Venezuela, Nicaragua, México, Colombia, Chile, Argentina y Bolivia— bajo una misma línea de comunicación impulsada desde Moscú.
El análisis describe un esquema en el que el Kremlin combina herramientas digitales, redes sociales y alianzas con gobiernos afines para amplificar mensajes, desacreditar a opositores y debilitar a sectores críticos.
En ese entramado, medios estatales rusos como RT en Español y Sputnik juegan un papel central en la formación y distribución de contenidos dirigidos al público latinoamericano.
La presentación del informe se realizó en el foro titulado “Estrategia de Desinformación de Rusia. Cómo el Kremlin fabrica la división”, donde se detalló que la operación no sigue un patrón único, sino que adapta sus mensajes según el contexto político de cada país.
La investigadora Gelet Martínez explicó que el objetivo principal es influir en la percepción de la realidad a nivel cognitivo, ajustando los discursos a sensibilidades locales.
El estudio identificó varias técnicas utilizadas de forma recurrente. Entre ellas destacan la manipulación emocional, la selección parcial de hechos, la difusión de teorías conspirativas, las falsas equivalencias y la promoción de posturas extremas.
Estas prácticas buscan generar polarización, debilitar la confianza en instituciones y fragmentar el debate público.
Para detectar estos patrones, los investigadores utilizaron herramientas de inteligencia artificial que permitieron monitorear contenido en español vinculado al aparato mediático ruso.
A partir de ese seguimiento, también se identificaron al menos 16 sitios web diseñados para imitar medios de comunicación legítimos.
Estas plataformas reproducen formatos periodísticos, pero responden a intereses políticos específicos y difunden narrativas alineadas con Moscú, especialmente sobre conflictos internacionales como la guerra en Ucrania.
El informe también señala que esta estrategia se apoya en discursos adaptados a distintas audiencias.
En América Latina, por ejemplo, se refuerzan mensajes con elementos ideológicos de izquierda y sentimientos antiimperialistas, mientras que en otros contextos se emplean enfoques distintos para conectar con públicos específicos.
El investigador Nicolás de Pedro advirtió durante el evento que este tipo de acciones forman parte de un escenario permanente de confrontación informativa.
En su evaluación, la desinformación se ha convertido en una herramienta estratégica utilizada por Rusia para influir en otros países desde el entorno digital.
En el caso de Cuba, el documento expone vínculos concretos con medios rusos. Durante 2025, la agencia Sputnik avanzó en acuerdos de colaboración con plataformas oficiales cubanas y entidades estatales de comunicación, con el objetivo de ampliar la producción conjunta de contenidos y fortalecer la presencia informativa en la Isla.
El informe concluye que esta red de comunicación no solo busca difundir mensajes, sino también consolidar alianzas políticas y mediáticas en la región.
A través de influencers, plataformas digitales y medios tradicionales, el modelo apunta a construir narrativas que favorezcan los intereses del Kremlin y a debilitar las voces críticas en distintos países de América Latina.


