Suprema Corte debate si Trump puede poner fin a la ciudadanía por nacimiento
La audiencia adquirió un peso político inusual por la presencia del propio Trump en la sede del máximo tribunal
La Corte Suprema de Estados Unidos celebró esta semana una audiencia clave sobre la orden ejecutiva de Donald J. Trump para restringir la ciudadanía por nacimiento, una medida firmada al inicio de su segundo mandato que busca negar ese derecho a hijos de inmigrantes sin residencia legal o con estatus temporal.
El caso, examinado en Washington, enfrenta a la Casa Blanca con más de un siglo de doctrina constitucional y puede alterar de forma profunda la interpretación de quién nace siendo ciudadano estadounidense.
La audiencia adquirió un peso político inusual por la presencia del propio Trump en la sede del máximo tribunal. De acuerdo con Reuters, el mandatario asistió a los alegatos orales, en un gesto sin precedentes para un presidente en funciones, mientras la Corte escuchaba argumentos sobre una de las piezas centrales de su agenda migratoria.
Antes de la vista, Trump confirmó a periodistas que acudiría al tribunal. Luego, tras la sesión, publicó en Truth Social un mensaje que dejó entrever que el desarrollo de la audiencia no habría sido favorable a sus intereses.
“¡Somos el único país del mundo lo suficientemente ESTÚPIDO como para permitir la ciudadanía por derecho de nacimiento!”, escribió el presidente.

La orden ejecutiva impugnada establece que no se reconocerá la ciudadanía automática a niños nacidos en suelo estadounidense si la madre se encuentra en el país de forma irregular y el padre no es ciudadano ni residente permanente legal.
La directiva también se aplica a hijos de madres con estatus migratorio temporal, siempre que el padre tampoco tenga ciudadanía o Green card. Además, ordena a las agencias federales no emitir ni aceptar documentos de ciudadanía en esos casos.
La disputa gira alrededor de la Cláusula de Ciudadanía de la Decimocuarta Enmienda, que reconoce como ciudadanos a quienes nacen o se naturalizan en Estados Unidos y están sujetos a su jurisdicción.
La administración Trump sostiene que esa protección no alcanza a hijos de personas con presencia irregular o temporal, porque sus padres no tendrían el vínculo de lealtad completo que, según su tesis, exige la Constitución.
La audiencia también reactivó el peso del precedente de Estados Unidos contra Wong Kim Ark, resuelto en 1898.
En ese fallo, la Corte Suprema sostuvo que la ciudadanía por nacimiento alcanzaba a casi todas las personas nacidas en el país, salvo excepciones limitadas como hijos de diplomáticos extranjeros o de fuerzas enemigas en ocupación. Ese criterio fue reforzado después por leyes federales aprobadas en 1940 y 1952.
La defensa del gobierno, encabezada por el procurador general D. John Sauer, alegó que la práctica vigente amplió de forma indebida el sentido de la enmienda y que el actual sistema favorece la inmigración irregular y el llamado turismo de parto.
Sauer insistió en que el caso Wong Kim Ark se refería a extranjeros con domicilio y residencia permanentes en Estados Unidos, una lectura que los demandantes rechazan.
La demanda contra la orden fue presentada por la American Civil Liberties Union (ACLU) y otras organizaciones en representación de tres familias afectadas.
Esos grupos sostienen que la medida contradice de forma directa la Constitución y la ley federal, además de romper con una interpretación asentada durante más de 128 años. A su juicio, la ciudadanía por nacimiento depende del lugar de nacimiento y no del estatus migratorio, la nacionalidad o el domicilio de los padres, salvo contadas excepciones históricas.
La ACLU advirtió que, aunque el gobierno afirma que la orden solo afectaría nacimientos futuros, una reinterpretación restrictiva abriría una incertidumbre mucho mayor sobre el alcance de la ciudadanía.
Más de 200 legisladores demócratas alertaron ante la Corte que un fallo favorable a Trump podría dejar a millones de personas expuestas a disputas sobre su estatus, con efectos sobre pasaportes, derechos civiles y participación electoral.
¿Qué está en juego con la ciudadanía por nacimiento?
El litigio representa la primera gran revisión de fondo de una política migratoria clave del segundo mandato de Trump. No se trata solo de inmigración. El caso pone a prueba hasta dónde puede llegar un presidente mediante orden ejecutiva cuando existe una doctrina constitucional consolidada por más de un siglo.
Hasta ahora no hay sentencia. Medios estadounidenses y agencias como AP y Reuters señalan que el fallo se espera para finales de junio o comienzos de julio. Esa decisión definirá si se mantiene intacta la doctrina histórica de la ciudadanía por nacimiento o si avanza la lectura restrictiva impulsada por Trump.



