Suspenden intercambio académico con la Universidad de La Habana
La medida es resultado del deterioro de las condiciones en Cuba a causa de la crisis energética
Brown University canceló para el otoño de 2026 el programa de intercambio que llevaba a estudiantes de universidades de Estados Unidos a la Universidad de La Habana, una decisión adoptada por el deterioro de las condiciones en Cuba, la crisis energética y el aumento de la tensión política, según fue comunicado a las instituciones participantes.
La pausa afecta a un esquema que suele admitir a 8 alumnos por semestre. Para la próxima cohorte ya había 2 estudiantes comprometidos, pero el plan quedó congelado antes de iniciar.
La medida también alcanza a universidades vinculadas al programa, entre ellas Dartmouth, mientras 3 de sus alumnos aún permanecen en La Habana en una estancia académica de 15 semanas.
Motivo de la suspensión
Jorge Cuellar, director del programa en Dartmouth, atribuyó la suspensión a las dificultades operativas dentro de La Isla. El cuadro incluye problemas de transporte, inestabilidad en los servicios básicos y un entorno cada vez más complejo para sostener proyectos internacionales que dependen de un mínimo de normalidad.
John Tansey, director ejecutivo del Instituto Guarini para la Educación Internacional, señaló que la prioridad ha sido resguardar la salud, la seguridad y el bienestar de los participantes, en coordinación con los socios locales.
Esa evaluación terminó inclinando la balanza hacia la cancelación del intercambio previsto para el próximo semestre.
Apagones golpean la vida estudiantil
Los testimonios de las estudiantes revelan hasta qué punto la crisis cubana ha alterado la experiencia. Gabriela Martínez explicó que, a diferencia de otros semestres, los participantes actuales no pueden salir de La Habana.
Según dijo, los organizadores temen que, ante una emergencia, no sea posible reagruparlos ni evacuarlos con rapidez.
Camila Sánchez afirmó que esa limitación ha resultado frustrante porque impide conocer otras zonas del país. La restricción reduce el alcance académico y cultural del programa, concebido precisamente para que los alumnos comprendan la realidad cubana más allá de la capital.
Alondra Ajpacaja relató que la propia Universidad de La Habana suspendió las clases para estudiantes cubanos cuando la escasez de combustible disparó el costo del traslado. Como consecuencia, las aulas quedaron integradas solo por alumnos estadounidenses, una distorsión evidente para un intercambio que busca contacto directo entre estudiantes de ambos países.
Restricciones en La Habana
Los problemas también alcanzan la vida cotidiana. Ajpacaja contó que en su barrio se producen cortes eléctricos pese a la cercanía de un hospital. Martínez precisó que los apagones suelen ocurrir entre las 5:00 y las 8:00 de la noche, aunque en ocasiones se extienden hasta las 10:00. Esa situación afecta el acceso al agua y tareas tan básicas como bañarse o cocinar.
Las familias anfitrionas también han tenido que improvisar. Algunas preparan comida de madrugada o eligen platos que consuman menos gas. En medio de ese escenario, las estudiantes no describen su estancia como un fracaso total.



