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Tras Irán y Venezuela: ¿Será Cuba el próximo objetivo militar de Trump?

Miles lo piden, pero la justificación estratégica de EEUU para intervenir suele ir más allá de un simple desacuerdo con un régimen político

La reciente escalada militar de Estados Unidos contra otros gobiernos autoritarios ha reavivado la expectativa sobre si Cuba podría estar en la mira de una intervención similar, algo que sus ciudadanos han clamado por décadas.

En los últimos meses, la administración de Donald Trump ha ordenado acciones militares de gran impacto: en enero, fuerzas estadounidenses atacaron y capturaron a Nicolás Maduro en Venezuela, en un operativo que incluyó bombardeos en Caracas.

Ahora, a finales de febrero coordinó con Israel una amplia ofensiva contra Irán, que resultó en la muerte de su líder supremo, el ayatola Ali Jamenei.

Tras estas acciones, analistas se preguntan si Cuba, otro régimen que ha sido adversario histórico de Washington desde la Revolución de 1959, podría ser el siguiente en enfrentar una intervención militar, e incluso en redes, la población pide con entusiasmo que así sea.

Sin embargo, la mayoría de expertos coinciden en que esto es improbable por varias razones claras.

Primero, la justificación estratégica de EEUU para intervenir militarmente suele ir más allá de un simple desacuerdo con un régimen político.

En el caso de Venezuela, Washington argumentó que existían vínculos con narcotráfico y que los frutos de Maduro representaban una amenaza regional, aunque esa postura fue muy debatida y cuestionada internacionalmente.

En el caso de Irán, el apoyo de Israel y el argumento de evitar un programa nuclear fueron parte del discurso oficial, incluso con advertencias públicas de Trump sobre fuerzas “nunca antes vistas” si Irán tomaba represalias.

Por contraste, Cuba no ofrece una justificación estratégica o de seguridad similar. A diferencia de Irán o incluso de Venezuela, la isla carece de minerales o posiciones geoestratégicas valiosas, Cuba no representa un objetivo económico directo.

Economistas explican que la Isla depende de importaciones para gran parte de sus bienes básicos y que no cuenta con recursos fácilmente explotables que EEUU busque controlar y que justifiquen una guerra, como energía o minerales.

Además, Washington ya relajó varias sanciones durante administraciones anteriores en momentos de apertura diplomática, lo que muestra que el enfoque no ha sido intervencionista, incluso con un régimen que muchos cubanos rechazan.

Segundo, la relación actual entre el país norteamericano y Cuba es más compleja que una simple dicotomía “amigo-enemigo”.

Tras décadas de tensiones, ha habido periodos de acercamiento y fases de sanciones, pero no ha habido una escalada militar directa desde la crisis de los misiles de 1962, pese a reclamos de algunos grupos de cubanos en el exterior.

No obstante, este podría no ser un escenario negativo. Las intervenciones extranjeras no garantizan resultados positivos inmediatos ni soluciones duraderas, como se observa con otros casos.

En Venezuela, incluso después de la captura de Maduro y la acción militar, el país enfrenta vacíos políticos y la oposición aún lidia con tensiones internas, lo que demuestra que el cambio de régimen externo no siempre conduce a estabilidad, según análisis internacionales.

También hay que considerar el contexto legal e internacional. Actos unilaterales de fuerza, como los ataques recientes en Irán, han sido criticados por violar normas del derecho internacional y provocar reacciones de gobiernos y organizaciones globales, como la ONU, que piden moderación y respeto a la soberanía.

Finalmente, algunos expertos señalan que la política exterior estadounidense tiende a centrarse más en seguridad energética, amenazas nucleares y narcotráfico que en derrocar regímenes sin un objetivo estratégico claro.

Cuba, que no representa una amenaza militar al territorio estadounidense ni posee recursos energéticos que justificarían una operación de gran escala, no encaja así en la actual agenda geoestratégica de Washington.

Es así que, aunque algunos sectores cubanos a menudo pide una intervención militar contra Cuba, los factores estratégicos, económicos, legales e históricos hacen que esta posibilidad no sea vista como inminente o probable, incluso en un contexto global donde EEUU ha actuado militarmente contra otros gobiernos este año, mientras que, sobre Cuba, sus representantes siguen afirmando que caerá bajo su propio peso.

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