Trump destituye a Pam Bondi como titular del DOJ tras tropiezos judiciales
La decisión fue anunciada por el mismo mandatario a través de sus redes sociales
El presidente Donald J. Trump destituyó a Pam Bondi como fiscal general de Estados Unidos y nombró de forma interina a Todd Blanche, hasta ahora fiscal general adjunto, para encabezar el Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés).
La decisión fue anunciada por el mismo mandatario el 2 de abril a través de su propia red social, Truth Social. La salida de Bondi se produjo tras semanas de presión por su manejo del caso Jeffrey Epstein y por varios reveses judiciales que erosionaron su posición dentro del gabinete.
En su mensaje, Trump elogió a la ahora exfuncionaria y la presentó como una aliada fiel.
“Pam Bondi es una gran patriota estadounidense y una amiga leal que sirvió fielmente como mi Fiscal General durante el último año”, escribió.
Luego añadió que “hizo un trabajo extraordinario” en la lucha contra el crimen y adelantó que pasará al sector privado en un nuevo cargo que, según dijo, será anunciado próximamente. En la misma publicación, describió a Blanche como un jurista talentoso y respetado.

Ocurren en medio de una crisis del DOJ
La remoción sacude a una de las figuras más cercanas al presidente desde el inicio del actual mandato, en enero de 2025.
De acuerdo con la agencia Reuters, Trump comunicó el cese a Bondi a última hora del miércoles, después de una etapa marcada por frustraciones dentro de la Casa Blanca sobre la marcha de expedientes sensibles y sobre la falta de resultados en causas que el mandatario consideraba prioritarias.
El caso Epstein pesó de forma decisiva en el desgaste de la ahora exfiscal general, pues Bondi enfrentó críticas bipartidistas por la forma en que el DOJ divulgó documentos relacionados con el financiero acusado de tráfico de personas.
Parte del malestar surgió por expectativas que no se cumplieron, por la limitada transparencia del proceso y por cuestionamientos sobre la exposición de información sensible de víctimas. La controversia derivó en nuevas presiones políticas y legislativas sobre el Departamento de Justicia.
A ese frente se sumaron tropiezos en tribunales y cuestionamientos por el uso político del aparato judicial. Y es que, durante la gestión de Bondi, hubo acciones contra adversarios de Trump que recibieron objeciones legales y aumentaron las críticas sobre la pérdida de independencia del DOJ.
Su salida refuerza la idea de que ni siquiera la cercanía política con el presidente bastó para sostenerla en el cargo cuando comenzaron a acumularse costos internos y públicos.



