Trump frena migración en El Paso del Darién con cifras históricas
La región selvática es considerada una de las más peligrosas del continente y durante años fue utilizada como corredor hacia EEUU
El tránsito irregular de migrantes a través de la selva del Darién, la frontera natural entre Colombia y Panamá, registró una caída sin precedentes durante 2025, al reducirse a apenas 3.091 cruces, de acuerdo con datos oficiales del Gobierno panameño.
La cifra representa una disminución cercana al 99% respecto a 2024, cuando más de 300.000 personas atravesaron esa ruta con destino a Norteamérica.
Las autoridades panameñas atribuyeron el descenso a un conjunto de medidas migratorias aplicadas tanto a nivel nacional como regional.
El ministro de Seguridad Pública, Frank Alexis Ábrego, señaló que el país pasó de enfrentar más de 300.000 ingresos irregulares en un solo año a poco más de 3.000, un resultado que calificó como inédito y vinculado a una estrategia de control coordinada, enfocada —según afirmó— en el respeto a los derechos humanos.
El funcionario precisó que los cruces irregulares contabilizados oficialmente bajaron de 302.203 en 2024 a 3.091 en 2025.
Como parte de esa política, Panamá ejecutó durante el año un total de 22 vuelos chárter destinados a la deportación y expulsión de personas extranjeras que se encontraban en situación migratoria irregular.
Estas acciones se sumaron al cierre de pasos informales en la región del Darién y a un acuerdo bilateral con EEUU para facilitar los procesos de retorno.
El volumen de migrantes registrado en 2025 es comparable con los niveles observados hace más de una década. Según estadísticas oficiales, en 2012 cruzaron la selva 3.430 personas y en 2013 lo hicieron 3.140, cifras muy alejadas de las registradas durante el auge de la crisis migratoria reciente.
En contraste, el flujo alcanzó 133.726 personas en 2021, aumentó a 248.283 en 2022 y llegó a un máximo histórico de 520.085 en 2023, considerado el año más crítico. En 2024, pese a una ligera reducción frente al récord anterior, más de 300.000 migrantes continuaron utilizando esta ruta.
El desplome del tránsito migratorio también coincide con el endurecimiento de la política migratoria de EEUU tras el regreso de Donald Trump a la presidencia en enero de 2025.
Su administración impulsó un programa centrado en deportaciones masivas, mayores controles fronterizos y restricciones adicionales para los solicitantes de asilo, lo que redujo de forma significativa el atractivo de las rutas irregulares hacia el norte.
A nivel local, el presidente panameño José Raúl Mulino, en funciones desde julio de 2024, reforzó el control del territorio mediante el cierre de trochas y la cooperación directa con Washington.
Estas decisiones impactaron directamente en el Darién, una región selvática considerada una de las más peligrosas del continente y que durante años fue utilizada por migrantes —principalmente venezolanos, haitianos y ecuatorianos— como corredor hacia EEUU.
El giro en las políticas de ambos países y la presión ejercida sobre Panamá parecen haber contenido, al menos de manera temporal, el uso de esta ruta migratoria, aunque persisten interrogantes sobre la sostenibilidad de estas medidas y sus efectos humanitarios a mediano plazo.



