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Trump renueva detenciones de embarcaciones de EEUU a Cuba por un año más

La medida, que inició en 1996, es parte de una política más amplia de presión sobre el régimen

El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, ha renovado por otro año la autorización para la detención e inspección de todas las embarcaciones estadounidenses con destino a Cuba.

Esta medida, parte de una política más amplia de presión sobre el régimen cubano, se extiende bajo el marco de seguridad nacional de Estados Unidos y se suma a los factores que han aumentado las tensiones entre Washington y La Habana.

Medida renovada

La orden se remonta a 1996, cuando el entonces presidente Bill Clinton firmó una disposición en respuesta al derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate por parte de las autoridades cubanas.

Desde entonces, la normativa ha sido extendida en varias ocasiones y sus restricciones han aumentado, convirtiéndose en un pilar clave de las relaciones entre los dos países.

La renovación de la medida, publicada en el Registro Federal de EEUU, subraya que Cuba sigue sin comprometerse a abstenerse de usar fuerza excesiva contra embarcaciones y aeronaves estadounidenses, específicamente aquellas que participen en actividades conmemorativas o protestas pacíficas cerca de la costa norte de la Isla.

Esta falta de garantías en cuanto a la seguridad de las operaciones estadounidenses ha sido citada como una razón clave para la extensión de la disposición.

El riesgo de migración masiva

Una de las preocupaciones principales del gobierno de Trump es que las embarcaciones puedan facilitar una migración masiva desde Cuba, lo que representa un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos.

La administración teme que este flujo migratorio pueda perturbar las relaciones internacionales del país y desestabilizar la situación interna de EEUU.

Embargo petrolero

La extensión de esta medida ocurre en paralelo con la intensificación del embargo petrolero hacia Cuba. A través de una orden ejecutiva firmada a finales de enero, Trump ha señalado al régimen cubano como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de EEUU.

Washington acusa al gobierno cubano de mantener vínculos con países y organizaciones que son considerados hostiles y de facilitar actividades que amenazan la estabilidad regional.

Para aumentar la presión, EEUU ha establecido nuevos aranceles adicionales a los productos importados de los países que suministran petróleo a Cuba, directa o indirectamente. La intención es generar un impacto económico sobre el régimen y sus aliados, buscando que cambien sus políticas.

La medida establece la presentación de informes periódicos al Congreso sobre su implementación. El Departamento de Comercio, junto con el Departamento de Estado y otras agencias federales, será responsable de determinar los países que se verán afectados por los nuevos aranceles. Posteriormente, el secretario de Estado recomendará al presidente cómo aplicar estos aranceles.

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