La influencer cubana Flor de Cuba volvió a acaparar titulares esta semana, y no precisamente por una polĆ©mica āaunque nunca estĆ”n lejosā, sino por su glamurosa llegada a Telemundo, la principal cadena televisiva de habla hispana en Estados Unidos.
La creadora de contenido compartió un video en Instagram donde, enfundada en un traje rojo y subida a una camioneta blanca, llegó en directo al canal.
Sin embargo, la tambiĆ©n empresaria no llega de manera permanente como conductora, sino que acudió como invitada al programa matutino Hoy DĆa, mostrĆ”ndose emocionada por su participación en el famoso espacio televisivo hispano.
āĀ”Corran y avĆsenle a mi madre que su hija es invitada especial en Telemundo!ā, escribió junto al clip que desató la euforia de sus seguidores.
Esta incursión televisiva llega en un momento de gran visibilidad para la influencer, que ha sabido aprovechar el altavoz de las redes para promover su marca personal y su emprendimiento, surgido en Cuba mucho antes de su mudanza a EEUU. Sin embargo, su historia de éxito no estÔ exenta de controversias.
Flor ha sido objeto de crĆticas por presumir abiertamente su riqueza desde sus dĆas en la Isla, cuando mostraba viajes, ropa de lujo y una vida muy alejada de la realidad que enfrentan la mayorĆa de los cubanos.
A diferencia de otros creadores de contenido que han denunciado la crisis social y económica en Cuba, Flor ha evitado pronunciarse contra el rĆ©gimen e incluso ha minimizado las dificultades que atraviesa el paĆs.
En entrevistas y transmisiones en vivo, suele atribuir su progreso únicamente al esfuerzo personal, ignorando los privilegios económicos que siempre la distinguieron a ella y a su familia.
Su discurso meritocrĆ”tico, centrado en el ātodo se puede si trabajas duroā, ha sido seƱalado como una visión parcial que omite las condiciones estructurales que impiden a la mayorĆa de los cubanos prosperar.
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Su emprendimiento, que comenzó en La Habana vendiendo productos de belleza y moda a travĆ©s de redes sociales, es un ejemplo de iniciativa individual, sĆ, pero tambiĆ©n un caso aislado dentro de un contexto donde la mayorĆa no tiene acceso a las mismas herramientas ni recursos.
Ya en EEUU, Flor vivió una etapa de incertidumbre. Llegó sin planes de quedarse definitivamente, e incluso volvió a Cuba declarando tener una vida cómoda en la Isla, pero el éxito digital la llevó a cambiar de rumbo.
En cuestión de meses, pasó de vender sus productos por internet a lograr grandes cifras en TikTok Shop, consolidÔndose como una de las cubanas mÔs visibles del ecosistema de influencers latinos.
Su crecimiento ha sido meteórico, aunque tambiĆ©n ha estado acompaƱado de crĆticas por su aparente desconexión con la realidad de los migrantes cubanos que enfrentan dificultades económicas y legales en el paĆs.
La aparición en Hoy DĆa puede ser vista como un nuevo peldaƱo en su carrera mediĆ”tica, pero tambiĆ©n como un recordatorio del contraste que representa Flor de Cuba: una figura que se vende como ejemplo de superación, pero que evade cualquier discurso sobre desigualdad o polĆtica.
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