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Bloqueo en el estrecho de Ormuz agravaría la crisis económica en Cuba

No solo aumentan los precios del combustible, sino de todo lo que requiere transporte, por lo que alimentos e insumos también subirán

El precio internacional del petróleo abrió marzo con un fuerte repunte, cuando el barril de Brent superó la barrera de los 80 dólares, impulsado por la creciente inestabilidad en el Estrecho de Ormuz tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.

De acuerdo con reportes de AP News, las interrupciones en esa ruta clave han encendido las alarmas en los mercados energéticos mundiales.

Para Cuba, que atraviesa la peor crisis energética de las últimas décadas, el aumento del crudo representa un golpe adicional. La isla cuenta actualmente con reservas que apenas alcanzarían entre 15 y 20 días, mientras recibe solo una fracción del combustible que necesita para sostener su red eléctrica, el transporte y la producción básica.

El encarecimiento del petróleo reduce aún más la posibilidad de adquirir suministros adicionales en el mercado internacional, en un contexto de falta de liquidez y colapso del sistema de subsidios.

El Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo que se comercializa en el mundo —unos 16,7 millones de barriles diarios en 2025—, se ha convertido en el principal foco de la crisis, según The Economic Times.

Aunque Irán no ha declarado oficialmente el cierre de la vía, la Guardia Revolucionaria ha atacado petroleros y emitido advertencias que han llevado a navieras y aseguradoras a evitar la zona, reduciendo la oferta efectiva y presionando los precios al alza.

El impacto para Cuba se vuelve más severo al considerar el bloqueo de fuentes alternativas. Rusia, que evaluaba un posible envío de crudo, enfrenta limitaciones propias, mientras que un buque petrolero ruso con destino a la isla fue detenido en el Atlántico.

Al mismo tiempo, Estados Unidos inició el decomiso de un cargamento de petróleo venezolano que se dirigía a territorio cubano, agravando la escasez.

Aunque Cuba recibe petróleo desde México, este suministro no la aísla del efecto global de la crisis. El alza generalizada de los precios energéticos se traduce en mayores costos de transporte, importaciones y producción, lo que encarece alimentos, medicinas y otros insumos básicos.

En una economía altamente dependiente del exterior, estos incrementos se trasladan de forma directa a la población, profundizando la crisis social.

El déficit eléctrico en la isla ronda los 1.800 megavatios, una cifra que refleja el deterioro del sistema energético nacional.

Las consecuencias ya se extienden a toda la economía: cerca del 96 % de las mipymes enfrenta riesgos operativos por falta de combustible, mientras el turismo —una de las principales fuentes de divisas— registró en enero 24.000 visitantes menos que en el mismo mes del año anterior.

Con los mercados energéticos en tensión y el Estrecho de Ormuz convertido en un factor de inestabilidad global, Cuba enfrenta un escenario cada vez más restrictivo, en el que el aumento de los precios internacionales amenaza con encarecer de forma generalizada la vida cotidiana y agravar una crisis que ya no muestra salidas inmediatas.

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