Se reducen viajes y envíos a Cuba desde el exilio por miedo a deportación
Abogados en derecho migratorio advierten que viajar a Cuba puede tener consecuencias negativas, sobre todo para quienes solicitaron asilo
Los desplazamientos hacia Cuba y el envío de paquetes desde la comunidad cubana en Estados Unidos han registrado una caída reciente, debido al endurecimiento de las políticas migratorias durante el nuevo mandato de Donald Trump.
El incremento de operativos de deportación ha generado un ambiente de incertidumbre entre los migrantes cubanos, incluso entre quienes cuentan con procesos legales en curso o algún tipo de protección migratoria.
El temor principal radica en la posibilidad de salir del país y no poder reingresar, lo que ha llevado a muchos a cancelar o posponer viajes a la isla.
Reportes del diario El País indican que negocios ubicados en zonas con fuerte presencia cubana, como Hialeah, en Florida, han resentido esta situación, con menor demanda.
“La gente no está viajando a Cuba porque tiene miedo… de que se queden varados”, relató una trabajadora de una tienda especializada.
A este escenario se suma la crisis energética que atraviesa la isla, que tiene afectado el transporte público, los servicios básicos y que ha provocado la cancelación de vuelos de diferentes aerolíneas.
En paralelo, el antecedente de emergencias recientes también influye en la percepción de riesgo. Meses atrás, Rusia envió aeronaves para evacuar a turistas que habían quedado varados en Cuba debido a la escasez de combustible; los migrantes no creen recibir un apoyo similar por parte del gobierno estadounidense en caso de una contingencia.
Asimismo, el aumento de detenciones de ciudadanos cubanos en centros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y sus posteriores deportaciones —ya sea a Cuba o a terceros países— ha reforzado la cautela.
En varios casos documentados, las personas afectadas no tenían antecedentes penales o estaban en trámites para regularizar su situación, lo que no evitó su expulsión.
Especialistas en derecho migratorio advierten que viajar a Cuba puede tener consecuencias legales, sobre todo para quienes solicitaron asilo o argumentaron “miedo creíble” para permanecer en EEUU.
Regresar al país del que afirmaron huir puede debilitar sus casos o incluso derivar en la cancelación de sus permisos.
“¿Y si cuando regrese no me dejan entrar?”, expresó una migrante que optó por cancelar su viaje pese a tener familiares en la isla.
La reducción en los desplazamientos también ha modificado la forma en que los exiliados apoyan a sus familias en Cuba. Aunque los viajes han disminuido, los envíos de ayuda persisten, aunque enfrentan mayores costos y obstáculos logísticos.
Agencias de viaje en Miami reportan una baja en la venta de boletos, atribuida tanto al temor de restricciones repentinas como a posibles cancelaciones.
Al mismo tiempo, autoridades en Florida han intensificado la supervisión sobre negocios vinculados al envío de mercancías hacia la isla, en línea con la estrategia de presión económica impulsada desde Washington.
A pesar de este panorama, el flujo de ayuda no se ha detenido completamente. Muchos cubanos en el exterior continúan enviando productos esenciales ante la escasez de alimentos, medicinas y recursos básicos que se vive en la isla.
“Tengo que enviarle leche en polvo a mi mamá… sé que le estoy metiendo unos dólares al régimen, pero no tengo más remedio”, comentó uno de los entrevistados.



