Mike Hammer y Willy Chirino bailan al ritmo de “¡Que se vayan ya!”
El diplomático añadió que, durante sus recorridos por la isla, muchos ciudadanos le solicitan visibilidad internacional
El jefe de misión de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, fue protagonista de uno de los momentos más comentados del fin de semana en Miami, al compartir escenario con el reconocido cantautor Willy Chirino durante un evento de la comunidad cubana en el sur de Florida.
La escena tuvo lugar la noche del 28 de febrero, en el marco de la gala número 52 de la Asociación Cubanoamericana de Abogados, donde Hammer recibió el primer Premio Humanitario otorgado por esa organización.
El acto reunió a juristas, líderes cívicos y representantes del exilio cubano, y estuvo marcado por un fuerte contenido simbólico y político.
Uno de los momentos más emotivos de la velada ocurrió cuando el diplomático estadounidense subió al escenario junto a Chirino y coreó canciones emblemáticas del exilio como “¡Ya vienen llegando!” y “¡Que se vayan ya!”, mientras pedía una “Cuba libre”.
El público respondió con aplausos prolongados y consignas, en una escena que cerró la jornada con una carga emocional notable.
Hammer, visiblemente emocionado, cantó y bailó con la banda, y en varios instantes levantó la mano formando una “L” con los dedos, gesto ampliamente reconocido como símbolo de libertad.
La interacción entre ambos generó una de las reacciones más intensas de la noche y se convirtió en la imagen más difundida del evento.
En redes sociales, el periodista Mario Vallejo resaltó el momento con el mensaje: “!!Imperdible!! Mike Hammer, Jefe de Misión de EEUU en La Habana, cantó junto a Willy Chirino el tema Ya viene llegando.
Esto como parte del recibimiento del primer premio humanitario que otorga la Asociación Cubanoamericana de Abogados”.
Por su parte, el periodista Carlos Armando Cabrera, quien cubrió el acto para Diario Las Américas, describió el episodio como “emotivo y lleno de energía positiva” y lo calificó como “un instante de esperanza”.
Durante su discurso de aceptación, Hammer dedicó el reconocimiento “a todos los cubanos de a pie, a los disidentes, a los presos políticos y a la prensa independiente”.
También afirmó que el premio reflejaba el valor del trabajo diplomático que realiza el personal estadounidense en la isla.
“El apoyo al cubano de a pie reconoce el trabajo y el sacrificio de mis compañeros de la Embajada americana en Cuba”, expresó, al tiempo que aseguró que Cuba “es una prioridad en la agenda de relaciones exteriores de EEUU”.
El diplomático añadió que, durante sus recorridos por la isla, muchos ciudadanos le solicitan visibilidad internacional y reiteró que continuará visitando comunidades mientras reciba invitaciones.
En el cierre de su intervención, lanzó una frase que generó fuertes reacciones entre los asistentes: “No es que el cambio pueda ocurrir, sino que va a ocurrir”, y agregó que “para el 2026 Cuba será libre”.
Más allá de los discursos formales, la imagen que definió la noche fue la de Hammer compartiendo micrófono con Willy Chirino.
El cantante, con una trayectoria de décadas marcada por letras críticas al castrismo y convertidas en himnos del exilio, ha sido una de las voces culturales más constantes contra el régimen cubano. Su presencia junto al jefe de misión estadounidense reforzó el mensaje político del evento.
La combinación de música, consignas y gestos simbólicos convirtió la gala en una reafirmación pública del respaldo a las aspiraciones de libertad de los cubanos dentro y fuera de la isla.



