Díaz-Canel afirma que está listo para enfrentar a EEUU: “Fuego vamos a dar”
También criticó sectores de la emigración cubana, especialmente jóvenes que han abandonado el país en busca de una mejor vida
El gobernante de Cuba, Miguel Díaz-Canel, endureció su discurso este miércoles al advertir que el país está preparado para responder ante una eventual acción militar de Estados Unidos.
Sus declaraciones se producen en un contexto de crecientes especulaciones sobre posibles planes en Washington y tras la difusión de una encuesta en el sur de Florida que muestra un alto respaldo entre cubanos y cubanoamericanos a una intervención armada en la isla.
Durante un acto celebrado en La Habana, el mandatario aseguró que, aunque no busca un conflicto, su gobierno se encuentra listo para afrontarlo.
En ese marco, afirmó que existe una disposición dentro del país para defender el sistema político incluso a costa de la vida.
“Aquí, como dice la canción, fuego vamos a dar”, expresó, en una de sus intervenciones más confrontativas recientes.
El mensaje se enmarca en la narrativa oficial que apela a la resistencia y al sacrificio como ejes centrales del discurso político desde la era de Fidel Castro.
La movilización popular y la defensa del modelo instaurado tras la Revolución continúan siendo elementos recurrentes en este tipo de pronunciamientos.
Tras el evento, medios estatales difundieron cifras que apuntan a una asistencia masiva y presentaron la intervención como una muestra de respaldo popular.
Según estos reportes, decenas de miles de personas habrían participado en la concentración, en la que también se reiteraron consignas tradicionales vinculadas a la continuidad del sistema.
En su discurso, Díaz-Canel también dirigió críticas hacia sectores de la emigración cubana, especialmente jóvenes que han abandonado el país en busca de mejores oportunidades.
El mandatario sostuvo que estos emigrados fueron formados dentro del sistema nacional, pero que actualmente sus capacidades benefician a economías extranjeras.
Este planteamiento retoma un argumento frecuente del oficialismo, que vincula la emigración con una supuesta deuda hacia el Estado.
Sin embargo, este enfoque contrasta con la realidad de un flujo migratorio sostenido, impulsado por factores como la crisis económica, la escasez y las limitaciones estructurales.
Mientras el gobierno insiste en un discurso de lealtad, miles de ciudadanos continúan saliendo del país ante la falta de perspectivas internas.
Las declaraciones del mandatario se producen después de que el Pentágono señalara que sus fuerzas se mantienen listas para ejecutar órdenes presidenciales, en respuesta a cuestionamientos sobre una posible intervención.
Aunque no se confirmaron operaciones concretas, la postura oficial contribuyó a intensificar las especulaciones.
Reportes difundidos por EFE y USA TODAY han indicado que existen directrices para acelerar preparativos relacionados con Cuba, lo que refuerza el clima de tensión entre ambos países.
En paralelo, una encuesta publicada por el Miami Herald, realizada entre el 6 y el 10 de abril a 800 cubanos y cubanoamericanos en el sur de Florida, revela que el 79% de los consultados respalda una intervención militar en la isla.
Dentro de ese grupo, un 36% apoya una acción directa orientada a un cambio de gobierno, mientras que un 38% se inclina por una estrategia combinada que incluya asistencia humanitaria.
Estos datos reflejan la distancia existente entre sectores del exilio y el gobierno cubano, así como la falta de consenso sobre posibles salidas a la crisis. Mientras algunos apuestan por medidas externas más contundentes, otros advierten sobre los riesgos de una escalada militar.
En este escenario, el cruce de declaraciones entre La Habana y Washington, junto con el respaldo de parte del exilio a una intervención, configura un panorama de alta tensión política.
Aunque no hay confirmación de acciones inmediatas, el tono adoptado por ambas partes sugiere un endurecimiento de posturas en medio de un contexto ya marcado por la incertidumbre.



