FBI recalca que Cuba aún representa un riesgo de espionaje para EEUU
Pese a su tamaño, la Isla ha mantenido una capacidad efectiva para infiltrar y obtener información sensible
El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) difundió un video en sus canales oficiales en el que presenta a Cuba como una amenaza persistente de espionaje para Washington.
Este mensaje sostiene que la Isla, pese a su tamaño y a la crisis que atraviesa, ha mantenido durante décadas una capacidad efectiva para infiltrar y obtener información sensible dentro de instituciones estadounidenses.
El material, titulado Your FBI: Counterintelligence – Cuba: The Neighborhood Spy (Cuba: El espía del vecindario), fue publicado este 31 de marzo y vuelve a colocar al régimen cubano dentro de la agenda de seguridad nacional de EEUU.
El video reúne a funcionarios de la División de Contrainteligencia y Espionaje del FBI, quienes explican por qué La Habana sigue siendo observada de cerca por las autoridades federales.
Entre los participantes figuran Josh Obsfeld, director ejecutivo senior para Compromiso Externo de esa división; la agente especial Aliza; y la analista nacional de inteligencia senior Tiffany.
Según la presentación, la cercanía geográfica de Cuba con territorio estadounidense y la trayectoria de sus operaciones de inteligencia explican la atención que aún recibe por parte de Washington.
El FBI vuelve a poner a Cuba en su radar
Uno de los argumentos centrales expuestos en el video es que el castrismo ha protegido durante años el financiamiento de su aparato de inteligencia, incluso en medio de sus peores etapas económicas.
De acuerdo con los funcionarios, el régimen considera a Estados Unidos una amenaza directa para su supervivencia y, por ello, ha dado prioridad a los recursos destinados al espionaje.
En esa línea, Tiffany recordó que durante el Período Especial de los años noventa, cuando Cuba perdió el respaldo soviético, el aparato de inteligencia no quedó desmantelado.
La grabación también recupera un episodio clave para la historia de la contrainteligencia estadounidense: la deserción de Florentino Aspillaga en 1987.
A partir de aquella revelación, las agencias federales asumieron que buena parte de los supuestos activos de la CIA en Cuba eran en realidad dobles agentes bajo control de La Habana. Esa conmoción empujó nuevas pesquisas sobre redes de infiltración cubana dentro de Estados Unidos y ayudó a consolidar la percepción de que se trataba de una amenaza estructural, no coyuntural.
Los casos que marcaron la historia del espionaje cubano
El FBI y el Departamento de Justicia han documentado varios expedientes que, con los años, se convirtieron en referencia obligada al hablar de espionaje cubano en EEUU.
Uno de los más conocidos es el de Ana Belén Montes, exanalista principal sobre Cuba en la Agencia de Inteligencia de Defensa.
El FBI la describe como una espía reclutada por afinidad ideológica, que llegó a ocupar una posición privilegiada dentro del sistema de seguridad estadounidense y que terminó entregando información clasificada al gobierno cubano. La exfuncionaria se declaró culpable en 2002 y fue condenada a 25 años de prisión.
Las autoridades estadounidenses sostienen que Montes llegó incluso a revelar identidades de agentes encubiertos. Tras cumplir algo más de 20 años, salió de prisión en enero de 2023.
Reuters reportó entonces que fue liberada del centro médico federal FMC Carswell, en Fort Worth, Texas, y quedó sometida a condiciones de supervisión, entre ellas restricciones sobre el uso de internet y el contacto con agentes extranjeros.
Otro expediente emblemático es el de Walter Kendall Myers y su esposa, Gwendolyn Steingraber Myers. El Departamento de Justicia informó en 2010 que ambos fueron sentenciados por una conspiración de casi 30 años para suministrar información altamente clasificada a Cuba.
Myers recibió cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional y su esposa fue condenada a 81 meses de prisión. Para las autoridades, ese caso confirmó que la inteligencia cubana apostó por relaciones de largo plazo, construidas con paciencia, discreción y cobertura ideológica para penetrar áreas sensibles del gobierno estadounidense.
Rocha y la vigencia de una amenaza de largo plazo
El ejemplo más reciente citado dentro de esa línea es el de Víctor Manuel Rocha, exembajador de Estados Unidos en Bolivia y antiguo funcionario del Consejo de Seguridad Nacional.
El Departamento de Justicia anunció el 12 de abril de 2024 que Rocha admitió haber actuado durante décadas como agente encubierto del gobierno cubano y fue sentenciado de inmediato a 15 años de prisión, la pena máxima prevista en su acuerdo.
La publicación del video del FBI llega en un momento en que Washington vuelve a exhibir públicamente la amenaza de operaciones encubiertas extranjeras, y en ese mapa Cuba conserva un lugar singular por su historial de infiltraciones y su proximidad con EEUU.



