Moa: China invertirá en la minería de níquel tras salida de Sherritt
Mientras Sherritt reduce capacidad, Pekín gana presencia como proveedor y comprador
China ha ampliado su espacio en la industria del níquel en Cuba en un momento en que la empresa canadiense Sherritt recorta operaciones en Moa, Holguín, por la crisis energética y la falta de condiciones para sostener inversiones.
La señal más reciente fue la llegada de tecnología china a la fábrica Comandante Ernesto Che Guevara, presentada por la prensa estatal como parte de una modernización, aunque sin detalles sobre costos, fabricante, términos de compra ni resultados esperados.
Se trató de la instalación de un sedimentador chino, y el reporte oficial lo mostró como un avance técnico. Pese a eso, evitó informar elementos básicos de cualquier operación industrial relevante, como cuánto costó el equipo, quién lo suministró ni bajo qué condiciones fue adquirido.
Esa opacidad vuelve a marcar la gestión del sector estatal cubano, donde asuntos clave se divulgan como propaganda y no como decisiones sujetas a control público.
Más que una operación aislada, lo ocurrido en Moa apunta a un reajuste de poder dentro de una de las principales fuentes de divisas de la Isla. Mientras Sherritt reduce capacidad, Pekín gana presencia como proveedor, comprador y respaldo externo en una actividad que el aparato estatal no puede darse el lujo de perder.
Sherritt reduce operaciones en medio del deterioro
El avance chino coincide con uno de los momentos más complejos para la empresa canadiense en Cuba. En febrero de 2026, Sherritt informó que había reducido o detenido actividades en Moa debido a las restricciones de combustible.
También alertó que una paralización prolongada encarecería la operación y haría más difícil reiniciar la producción.
Aunque la firma conserva su participación en la empresa mixta Moa Nickel S.A., su margen se ha estrechado por una crisis que exhibe la debilidad del modelo cubano: dependencia de importaciones, escasez de energía y fragilidad logística. A eso se suma el deterioro financiero de la propia compañía.
Según el empresario William Pitt, Sherritt ha cargado con la caída del precio internacional del níquel y con el costo estructural de operar en Cuba.
En abril de 2024, la tonelada del metal cotizaba en 17.439 dólares, por debajo de los 23.894 dólares del año anterior. Aunque en 2024 produjo 30.331 toneladas de níquel y 2.206 de cobalto, sus ingresos bajaron a 109,9 millones de dólares, un 29% menos que en 2023.



