Rusia promete más ayuda a Cuba: seguirá el envío de petróleo
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, aseguró que su gobierno mantendrá el apoyo energético tras la llegada reciente del último cargamento
En medio de una crisis energética cada vez más profunda en Cuba, Rusia confirmó que continuará suministrando petróleo a la isla, una medida que busca aliviar parcialmente la escasez de combustible que ha paralizado amplios sectores del país.
El anuncio fue realizado por el canciller Serguéi Lavrov, quien aseguró que su gobierno mantendrá el apoyo energético tras la llegada reciente de un cargamento de alrededor de 700 mil barriles de crudo.
Este respaldo se produce en un escenario marcado por restricciones internacionales impulsadas desde Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, que han dificultado el acceso de Cuba a proveedores tradicionales.
Washington permitió el arribo del petróleo ruso por razones humanitarias, aunque advirtió que evaluará futuras operaciones de manera individual.
La crisis se ha intensificado tras la caída de los envíos provenientes de Venezuela y México, países que durante años fueron pilares del abastecimiento energético cubano. La reducción de estos suministros ha dejado a la isla en una situación crítica, obligándola a depender aún más de aliados como Moscú.
Cuba, altamente dependiente del petróleo importado, apenas logra cubrir una fracción de sus necesidades con producción interna, lo que ha derivado en un colapso sostenido del sistema eléctrico.
Un país funcionando con electricidad limitada
Actualmente, la isla opera con aproximadamente un tercio de la electricidad que demanda su población, una situación que ha obligado a implementar apagones prolongados en gran parte del territorio.
Esta falta de energía ha derivado en la suspensión de actividades laborales y educativas, así como en una reducción significativa de servicios esenciales.
El impacto se extiende al transporte público, donde rutas han sido recortadas o detenidas por falta de combustible, complicando la movilidad cotidiana. A su vez, sectores clave como el suministro de agua y otros servicios básicos se han visto seriamente afectados.
Los hospitales figuran entre los espacios más golpeados. Personal sanitario ha denunciado dificultades para llevar a cabo procedimientos médicos, fallas en equipos por cortes eléctricos y condiciones precarias que ponen en riesgo la atención a pacientes.
Reportes oficiales también han reconocido retrasos en cirugías y tratamientos debido a la falta de energía. Este panorama no es completamente nuevo.
Incluso en años en los que la isla recibía petróleo subsidiado desde Venezuela, los apagones eran frecuentes y podían extenderse por varias horas al día en distintas regiones.
Sin embargo, la caída simultánea de suministros desde Caracas y México ha profundizado el problema a niveles más severos.
En medio de esta crisis, el gobierno cubano ha sido objeto de críticas por priorizar el suministro eléctrico hacia el sector turístico, particularmente hoteles, mientras la población enfrenta cortes constantes y limitaciones en servicios básicos.
Esta estrategia se mantiene pese a la caída reciente del turismo internacional, lo que ha generado cuestionamientos sobre la distribución de recursos en un contexto de emergencia.
Las consecuencias económicas también son evidentes. La escasez de combustible ha ralentizado la actividad productiva, afectado la distribución de alimentos y encarecido productos esenciales.
Además, los apagones dificultan tareas cotidianas como la conservación de alimentos o el acceso continuo al agua potable.
Lavrov reiteró que Rusia seguirá respaldando a Cuba como parte de su relación histórica bilateral. “Hemos enviado el primer petrolero… y no tengo ninguna duda de que continuaremos brindando esta ayuda”, afirmó, no obstante, especialistas advierten que estos envíos representan solo un alivio temporal.



