Cubana de 93 años es víctima de fraude: vaciaron su tarjeta de food stamps
La anciana descubrió lo ocurrido cuando intentó pagar en un supermercado y le dijeron que no tenía fondos
Una cubana de 93 años que vive en el sur de Florida denunció que le vaciaron su tarjeta de bonos de comida del programa SNAP, una ayuda clave para su alimentación diaria.
El hecho salió a la luz cuando intentó pagar productos en un supermercado y descubrió que no tenía fondos.
El caso, reportado por CBS Miami e investigado por las autoridades en el condado de Broward, expone un esquema de fraude que habría afectado a decenas de beneficiarios y que puso bajo la lupa la seguridad del sistema EBT en Estados Unidos.
La víctima, identificada como Angela Liriano, quedó sin acceso al dinero destinado a comprar alimentos. En personas de avanzada edad, un golpe de este tipo no representa una simple molestia bancaria. Significa quedarse sin recursos básicos para resolver la comida del hogar.
¿Cómo operaba el fraude con tarjetas EBT?
De acuerdo con la investigación, la principal sospechosa es Tamica Brown, de 43 años, arrestada el 7 de abril de 2026. La acusada sigue detenida y enfrenta un proceso judicial mientras permanece bajo una fianza de 300.000 dólares. Las autoridades sospechan que no actuaba por su cuenta.
Los investigadores sostienen que la red obtenía de forma ilegal información sensible de las tarjetas EBT, entre ella números, códigos PIN y saldos disponibles. Entre las vías bajo sospecha aparecen la clonación de tarjetas, aparatos de skimming y posibles filtraciones de datos.
Con esa información, los implicados podían retirar o gastar fondos públicos asignados a la compra de alimentos. Luego realizaban adquisiciones en comercios de productos de rápida salida, como alimentos envasados, bebidas sin alcohol y otros artículos fáciles de revender.
Más de 30 víctimas y contando
Las pérdidas ya confirmadas superan los 120.000 dólares, aunque las estimaciones preliminares elevan el daño económico hasta 300.000. De forma oficial, más de 30 personas han sido reconocidas como víctimas, pero los cálculos apuntan a que el número real podría acercarse a 200.
El perfil de los afectados revela la gravedad del delito. Entre los perjudicados aparecen adultos mayores, madres solteras y familias con bajos ingresos. Para muchos de ellos, el SNAP no es un apoyo secundario, sino el dinero con el que logran comer durante el mes.



