Canadá envía millones a Cuba, pero el uso del dinero estará restringido
La intención del donativo es aliviar, al menos de forma parcial, la situación de miles de cubanos afectados por la escasez
Las autoridades de Canadá anunciaron una nueva partida de ayuda para Cuba por 5,5 millones de dólares canadienses, equivalentes a unos 4 millones de dólares estadounidenses. Sin embargo, el uso de este dinero estará restringido, pues estará destinado exclusivamente a alimentos y medicinas.
La asistencia será canalizada mediante la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), con el objetivo de atender a los sectores más vulnerables de la población en medio del deterioro económico y social que golpea a la Isla.
Del total aprobado, 5 millones de dólares canadienses serán administrados por la OPS. Ese monto estará dirigido a reforzar la disponibilidad de medicamentos esenciales, equipos médicos y servicios sanitarios.
Según lo informado, en Cuba ese organismo trabajará en coordinación con las autoridades locales para apuntalar la cadena de suministro de insumos críticos y respaldar tanto la atención primaria como hospitales de referencia.
Canadá limita el uso de los fondos en Cuba
Los 500.000 dólares canadienses restantes serán enviados al PMA para apoyar la distribución de alimentos.
La intención declarada es aliviar, al menos de forma parcial, la situación de miles de cubanos afectados por la escasez, el deterioro de los servicios y la falta de recursos básicos, un escenario que se ha agravado durante los últimos meses.
Esta nueva contribución se suma a otra ayuda de 8 millones de dólares canadienses entregada por Ottawa a finales de febrero. En aquella ocasión, los recursos fueron dirigidos al PMA y a UNICEF. La repetición de estos envíos confirma que Cuba depende cada vez más de la asistencia internacional para cubrir necesidades elementales que el Estado no ha sido capaz de garantizar.
La crisis cubana sigue empujando la dependencia externa
La Isla atraviesa una de las etapas más severas de su historia reciente. A la escasez de alimentos y medicinas se suman apagones frecuentes, falta de combustible y una economía en franco deterioro.
En ese sentido, las donaciones externas han pasado de ser un apoyo complementario a convertirse en un salvavidas para sostener servicios mínimos y atender urgencias básicas.
Buena parte de este colapso está vinculada al fracaso del modelo impuesto por el régimen castrista durante más de 67 años.
La ausencia de reformas de fondo, el control estatal sobre áreas clave y la incapacidad para generar producción interna han profundizado la precariedad. Mientras no ocurra un cambio político y económico real, la recuperación de Cuba seguirá bloqueada por las mismas estructuras que la llevaron a esta crisis.



