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Petrolera angolana abandona Cuba y deja una deuda millonaria en Matanzas

La deuda asciende a 23,5 millones de dólares, un monto que aún no ha podido recuperar tras la salida de los angolanos

La petrolera estatal angolana Sonangol perdió su participación mayoritaria en el Bloque 9, ubicado en Matanzas, Cuba, después de no cumplir con obligaciones financieras asociadas a programas de trabajo ya aprobados.

La empresa australiana Melbana Energy informó el 20 de abril que la deuda asciende a 23,5 millones de dólares, un monto que aún no ha podido recuperar tras la salida de los angolanos del proyecto.

A inicios de 2026, Melbana presentó notificaciones formales por incumplimiento contra Sonangol. La reclamación se originó por pagos pendientes vinculados a operaciones acordadas previamente en el área petrolera. Según la compañía australiana, la parte angolana no corrigió la falta dentro del plazo establecido.

Sonangol abandona el Bloque 9 en Matanzas

Ante esa situación, Melbana declaró que Sonangol había abandonado su participación en el Bloque 9. Como consecuencia, el 70% que estaba en manos de la petrolera africana pasaría a la empresa australiana, que ya mantenía una parte del proyecto.

Con esa transferencia, Melbana Energy quedaría como propietaria del 100% del bloque. Sin embargo, el cambio no es automático. La operación necesita la autorización del gobierno cubano, que conserva el control regulatorio sobre este tipo de negocios en la Isla.

Aunque Sonangol quedó fuera de la estructura del proyecto, la deuda no desaparece. Melbana indicó que analiza vías legales para reclamar los 23,5 millones de dólares pendientes. Por ahora, la recuperación de ese dinero sigue siendo incierta.

Melbana busca control total del campo petrolero Amistad

El impago representa un golpe financiero para la firma australiana, pero también abre una nueva etapa en el Bloque 9. Si obtiene la aprobación de La Habana, Melbana podría manejar directamente todas las operaciones en esa zona de Matanzas.

La empresa considera que el control total le permitiría reorganizar sus planes de extracción, definir nuevas perforaciones y aprovechar mejor los recursos del campo petrolero Amistad. No obstante, sus avances dependerán de la capacidad financiera, la estabilidad operativa y las condiciones impuestas por las autoridades cubanas.

El caso vuelve a exponer las dificultades de los proyectos energéticos en Cuba, donde las alianzas extranjeras suelen enfrentar atrasos, impagos y decisiones condicionadas por un sistema estatal poco transparente. Para una economía marcada por la crisis de combustibles, la salida de un socio extranjero añade más incertidumbre.

Producción petrolera en Amistad muestra resultados desiguales

Melbana también informó avances en el pozo Amistad-1, conocido como Alameda-2. La instalación fue reabierta y produce 20 barriles diarios sin necesidad de utilizar una bomba de fondo.

Según la empresa, ese resultado se debe a la recarga natural del pozo. La compañía sostiene que la calidad del crudo obtenido es elevada, un elemento relevante para el mercado local, donde la demanda energética continúa presionada por la escasez.

El panorama fue distinto en Amistad-2, pues, aunque la ubicación inicial parecía adecuada, la interpretación sísmica usada antes de la perforación resultó incorrecta. Por ello, la trayectoria del pozo no alcanzó el objetivo previsto.

Melbana aseguró que nuevas pruebas sísmicas le permitieron ajustar su estrategia y mejorar el conocimiento del campo. Esos datos serán utilizados para planificar futuras perforaciones en Matanzas, mientras sigue pendiente la aprobación oficial para consolidar su control sobre el Bloque 9.

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