Bruno Rodríguez: EEUU miente sobre oferta de 100 millones USD a Cuba
El canciller cubano afirmó que nunca existió tal oferta y que Rubio “fabrica la fábula” para “engañar al pueblo de Cuba”
La tensión entre Washington y La Habana volvió a subir de tono luego de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, asegurara que la administración de Donald Trump ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba y que el régimen rechazó la propuesta.
Poco después, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla negó públicamente que existiera tal oferta y acusó a Washington de intentar manipular la narrativa sobre la crisis en la Isla.
El funcionario cubano respondió en redes sociales afirmando que Rubio “fabrica la fábula de una supuesta oferta de asistencia que vale 100 millones de dólares o más, en un intento de engañar al pueblo de Cuba y a los propios ciudadanos estadounidenses”.
También cuestionó: “¿Dónde están? ¿A qué los dedicaría?”, mientras acusó al secretario de Estado de actuar con “un alto grado de cinismo”.
Sin embargo, sí hay pruebas de al menos 9 millones de dólares en ayuda enviada en especie a Cuba, que el propio régimen reconoció, aceptándola solo con la condición de administrarla él mismo, lo que parece habérseles concedido pese a las múltiples acusaciones de comerciar con la ayuda humanitaria a su alcance.
La discusión ocurre en medio de un nuevo endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra Cuba. En las últimas semanas, la administración Trump amplió las medidas contra empresas vinculadas al aparato militar cubano, especialmente contra el conglomerado GAESA, señalado por Washington como uno de los pilares financieros del régimen.
EEUU también incrementó la presión sobre países y compañías que suministran combustible a la Isla, una estrategia que coincide con la grave crisis energética que atraviesa el país.
La situación ha agravado los apagones, la escasez de combustible y el deterioro de servicios básicos. Mientras tanto, el gobierno cubano insiste en responsabilizar al embargo y a las sanciones de gran parte de la crisis económica, aunque críticos y economistas también señalan problemas internos como la mala administración estatal, la falta de inversión y el colapso de la infraestructura.
Pese al discurso confrontativo entre ambos gobiernos, Washington sí ha enviado ayuda humanitaria reciente a Cuba a través de organizaciones religiosas como Cáritas y entidades vinculadas a la Iglesia Católica.
Según Rubio, esos cargamentos ya fueron distribuidos en zonas afectadas por desastres naturales y EEUU estaría dispuesto a ampliar la asistencia. El objetivo declarado de la Casa Blanca ha sido evitar que los recursos pasen directamente por las estructuras estatales cubanas.
Sin embargo, La Habana mantiene la postura de que toda ayuda internacional debe coordinarse bajo supervisión gubernamental.
Ese punto ha generado críticas tanto dentro como fuera de Cuba, debido a denuncias históricas sobre control político, opacidad y desvío de recursos durante procesos de distribución de ayuda.
Rubio declaró desde Roma que “Estamos preparados para hacer más. De hecho, hemos ofrecido al régimen 100 millones de dólares de ayuda humanitaria y, lamentablemente, hasta ahora no han aceptado distribuirla para ayudar al pueblo de Cuba”.
“Esperamos poder ayudar al pueblo cubano, herido por este régimen que ha destruido el país y la economía”, añadió.
Las declaraciones coinciden con un momento de alta tensión política. Trump ha repetido recientemente que “Cuba es la siguiente”, luego de haber intervenido militarmente en Irán y Venezuela.
A la vez, el mandatario ha endurecido su retórica contra el gobierno cubano, aunque reportes de prensa estadounidense indican que Washington no contempla por ahora una intervención militar inmediata contra la Isla.
Por su parte, Bruno Rodríguez advirtió en entrevistas recientes que las amenazas de Trump podrían provocar “consecuencias inimaginables”, incluyendo “una catástrofe humanitaria” y “un baño de sangre en Cuba”.
Mientras ambos gobiernos elevan el tono político, la población cubana continúa enfrentando apagones, inflación, escasez de alimentos y una crisis económica cada vez más profunda.



