EEUU envía 9 millones de dólares en ayuda humanitaria al régimen de Cuba
La dictadura ha exigido controlar el destino de todos los insumos enviados, a pesar de las múltiples denuncias de que comercia con la ayuda
El gobierno cubano confirmó que está recibiendo ayuda humanitaria de Estados Unidos, aunque insiste en que su distribución debe pasar por control estatal.
La declaración la hizo el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, quien detalló que ya han llegado suministros valorados en 2,5 millones de dólares de un paquete inicial anunciado en 2025.
Según explicó, ese primer envío forma parte de un fondo de tres millones de dólares destinado a damnificados por el huracán Melissa. Además, se suma otro paquete de 6 millones anunciado en febrero de 2026, lo que eleva el total de ayuda estadounidense a nueve millones de dólares.
El funcionario aseguró que en Cuba no hay objeción a recibir estos recursos, pero reiteró que deben manejarse con “coordinación con las autoridades nacionales, respeto a las leyes del país, sin politización y atendiendo a los más necesitados”.
La postura actual contrasta con declaraciones previas del propio Fernández de Cossío, quien, cuando meses atrás Washington anunció la ayuda, cuestionó la medida y la calificó como “sopa y latas para unos pocos”, además de señalar contradicciones entre ese apoyo y las sanciones económicas impuestas por EEUU.
En un inicio, autoridades cubanas pusieron en duda la oferta. Señalaron que solo conocían anuncios públicos y no una propuesta formal. Incluso, otros representantes diplomáticos rechazaron recibir ayuda bajo condiciones.
Sin embargo, con el paso de los meses, el discurso cambió y ahora el gobierno informa sobre la llegada y distribución de los recursos.
El mecanismo de entrega también ha sido un punto de tensión. El país norteamericano diseñó el canal de ayuda para que no pasara directamente por el aparato estatal cubano.
La distribución fue asignada a organizaciones como la Iglesia Católica, Cáritas Cuba y Catholic Relief Services, con supervisión de la embajada estadounidense para asegurar que los suministros llegaran a la población.
A pesar de eso, el gobierno cubano insiste en supervisar el proceso. Esta condición genera dudas, ya que en experiencias anteriores la distribución de ayuda internacional ha sido cuestionada por falta de transparencia y control centralizado.
El régimen ha sido denunciado en numerosas ocasiones por apoderarse de la ayuda humanitaria para venderla en sus propias tiendas estatales, además de venderla en dólares o a precios inaccesibles para el común de la población, lo que elimina automáticamente su caracter de “ayuda”.
El contexto en el que se produce esta situación es una crisis económica y energética prolongada en Cuba, marcada por una profunda escasez de alimentos, apagones frecuentes y falta de combustible.
Al mismo tiempo, persiste la presión de EEUU sobre Cuba mediante sanciones económicas. Estas medidas limitan el acceso a financiamiento, comercio y suministros, lo que agrava la situación interna.
En paralelo, declaraciones recientes del presidente Donald Trump y del secretario de Estado Marco Rubio han mantenido abierta la posibilidad de acciones más fuertes, incluyendo advertencias sobre una eventual intervención, aunque sin una confirmación concreta.
En este contexto, el gobierno cubano ha recibido apoyo de varios países y organismos internacionales, incluidos Italia, México, Colombia y la Unión Europea. Ahora también gestiona ayuda estadounidense, pese a las tensiones políticas entre ambos países.
La situación refleja la dependencia de recursos externos en medio de la crisis. Aunque el discurso oficial ha sido crítico hacia Washington, la necesidad de asistencia ha llevado a aceptar estos envíos, bajo condiciones que mantienen el control estatal sobre su distribución.



