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Trump y Rubio tienen un plan definitivo para “derrocar” al régimen de Cuba

El país está en crisis, cualquier aumento de presión externa podría generar nuevas tensiones sociales y migratorias en el Caribe

Las tensiones entre Washington y La Habana volvieron a escalar luego de que trascendieran detalles sobre una supuesta estrategia impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio.

De acuerdo con información divulgada por el diario The New York Times, la administración estadounidense tendría en marcha una operación dirigida a aumentar la presión sobre el régimen cubano y acelerar un cambio político en la Isla.

La estrategia es desarrollar una ofensiva política, económica y judicial enfocada en debilitar la estructura del poder en Cuba sin provocar un colapso total que genere una crisis regional en el Caribe.

Según el reporte, el objetivo de Washington sería forzar una transición controlada en la Isla mientras evita un escenario de caos interno o una migración masiva hacia otros países de la región.

“El objetivo principal de Trump y Rubio es inequívoco: quieren poder afirmar que Estados Unidos terminó con el control comunista de Cuba, pero sin empujar al país hacia el caos completo”, citó el medio estadounidense.

La publicación sostiene que la estrategia comenzó a tomar fuerza semanas después de la operación militar que, según el texto original, habría terminado con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela a inicios de 2026.

Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación oficial independiente de un escenario de esa magnitud en Caracas, aunque las tensiones regionales sí han aumentado en los últimos meses.

El plan mencionado incluiría nuevas restricciones financieras, mayores limitaciones sobre suministros energéticos y un endurecimiento del aislamiento diplomático contra La Habana.

Además, el texto asegura que agencias de inteligencia estadounidenses estarían participando en operaciones dirigidas a debilitar la capacidad de maniobra de la cúpula gobernante cubana. Otro de los puntos centrales de la estrategia sería el frente judicial.

Según la información divulgada, fiscales federales en Miami estarían preparando un expediente criminal contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, incidente que dejó cuatro fallecidos y marcó durante años las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

La eventual acusación buscaría aumentar la presión política sobre el entorno del poder cubano y responder también a reclamos históricos del exilio cubano en Miami, sector que durante décadas ha exigido sanciones más severas contra las autoridades de la Isla.

El reporte también menciona una supuesta visita confidencial a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe.

Según el texto, el funcionario habría sostenido encuentros con representantes del Gobierno cubano para exigir el cierre de presuntas bases de espionaje vinculadas a China y Rusia dentro del territorio cubano, así como reformas económicas orientadas a una mayor apertura comercial.

En los últimos años, tanto Trump como Rubio han mantenido una línea dura hacia Cuba. Durante su campaña y después de regresar a la Casa Blanca en 2025, Trump prometió endurecer las sanciones contra el Gobierno cubano y afirmó en varias ocasiones que no apoyaría “concesiones” hacia La Habana mientras continúe el actual sistema político.

Rubio, por su parte, ha insistido repetidamente en que Cuba atraviesa una profunda crisis estructural. En declaraciones recientes, el secretario de Estado calificó al país como un “estado fallido” y señaló que la economía cubana no podrá recuperarse mientras continúe funcionando bajo el mismo modelo político y económico.

El contexto interno en la Isla también ha incrementado la tensión. Cuba enfrenta desde hace meses una grave crisis energética con apagones prolongados, escasez de combustible, inflación y falta de alimentos y medicamentos.

Las protestas registradas recientemente en varios municipios de La Habana reflejan el creciente malestar social provocado por el deterioro de las condiciones de vida.

Expertos en geopolítica consultados en diferentes análisis han advertido que la situación cubana es distinta a otros escenarios regionales debido a la estructura de control político y militar construida durante décadas en la Isla.

También señalan que cualquier aumento de presión externa podría generar nuevas tensiones sociales y migratorias en el Caribe.

El exembajador estadounidense ante la OEA, Frank Mora, afirmó que Trump “está frustrado” por la falta de resultados rápidos respecto a Cuba y aseguró que Washington “están apretando las tuercas” para intentar provocar concesiones por parte del Gobierno cubano.

Mientras tanto, la administración estadounidense continúa aumentando la presión diplomática y económica sobre La Habana en un escenario marcado por la crisis interna de la Isla y por el creciente enfrentamiento político entre ambos gobiernos.

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