¿Planes para Cuba? EEUU afirma que sin dictadura sería potencia turística
DeSantis sostuvo que la economía cubana podría alcanzar un desarrollo “muy sólido” bajo otro sistema político
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, aseguró que Cuba podría convertirse en una de las principales potencias turísticas del Caribe si abandona el comunismo y adopta un sistema democrático con garantías jurídicas y apertura económica.
Sus declaraciones llegan en medio de la fuerte caída del turismo en la Isla y del aumento de las tensiones entre Washington y La Habana.
Durante una conferencia en Miami Dade College, el republicano afirmó que Cuba posee ventajas naturales suficientes para competir con otros destinos caribeños gracias a sus playas, condiciones para la pesca y ubicación estratégica.
Sin embargo, señaló que el actual modelo político impide el desarrollo económico del país y limita el crecimiento del sector turístico.
DeSantis recordó además su experiencia en la Base Naval de Guantánamo mientras servía en la Marina de EEUU y sostuvo que la economía cubana podría alcanzar un desarrollo “muy sólido” bajo otro sistema político.
Según dijo, la calidad de vida de la población tendría posibilidades reales de mejorar si la Isla rompe con el esquema actual.
Las declaraciones se producen en un contexto de endurecimiento político desde Florida y Washington contra el Gobierno cubano.
En los últimos meses, tanto el presidente Donald Trump como el secretario de Estado Marco Rubio han incrementado la presión diplomática y económica sobre La Habana, mientras continúan las especulaciones sobre posibles acciones más agresivas contra el régimen cubano.
Al mismo tiempo, la industria turística cubana atraviesa uno de sus peores momentos en años. Datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información indican que entre enero y marzo de 2026 solo llegaron a Cuba 298.057 turistas internacionales, lo que representa una caída del 48% respecto al mismo periodo de 2025.
Marzo reflejó uno de los escenarios más críticos, con apenas 35.561 visitantes extranjeros registrados. Las cifras evidencian el deterioro de un sector que durante décadas fue presentado por el Gobierno cubano como una de las principales fuentes de ingreso de divisas para el país.
La tendencia negativa ya venía desde 2025, año que cerró con aproximadamente 1.8 millones de turistas, cerca de un 17.8% menos que en 2024.
La crisis energética, los apagones prolongados, la escasez de combustible y la reducción de vuelos internacionales han golpeado directamente la llegada de viajeros.
En medio de ese panorama, Cuba continúa priorizando inversiones millonarias en hoteles y proyectos turísticos mientras gran parte de la población enfrenta apagones, escasez de alimentos, falta de medicamentos y deterioro de servicios básicos.
Durante meses el contraste entre la construcción de nuevos hoteles en La Habana y polos turísticos, frente a la crisis cotidiana que vive la población cubana.
Pero todo ha sido en vano, pues mientras el país sufre frecuentes colapsos eléctricos y falta de productos esenciales, el Gobierno no ve los frutos de su inversión ante el colapso de la industria en la Isla por la baja llegada de visitantes.
La comparación con República Dominicana también deja en evidencia el retroceso cubano. Aunque ambos países tienen poblaciones similares, República Dominicana cerró 2025 con unos 11.6 millones de turistas y superó los 3.3 millones de visitantes en el primer trimestre de 2026.
Cuba, en cambio, apenas alcanzó 298.057 turistas en ese mismo periodo, al grado de que la principal cadena extranjera en la Isla, Meliá, tuvo que cerrar la mitad de sus hoteles. El deterioro económico y social de la Isla ocurre además en un momento de creciente tensión política con EEUU.
Las recientes declaraciones de Trump, Rubio y otros dirigentes republicanos han alimentado especulaciones sobre una posible intervención o acciones más severas contra el Gobierno cubano, especialmente tras las protestas registradas en varias provincias por los apagones y la crisis económica.
Mientras tanto, el turismo cubano continúa perdiendo terreno en el Caribe, afectando una economía cada vez más golpeada por la falta de divisas, la inflación y el descontento social creciente.



