La Empresa Provincial de Transporte de Artemisa puso en marcha, desde este lunes, un servicio experimental junto a un actor económico no estatal para conectar la cabecera provincial con varios destinos, incluida La Habana, con tarifas que llegan hasta los 700 CUP por pasajero.
La medida busca responder al colapso del transporte público, pero generó fuertes críticas por el impacto que tendrá sobre trabajadores, estudiantes y jubilados en medio de la crisis económica que golpea a Cuba.
Nuevas rutas de transporte
El esquema fue presentado como un “encadenamiento productivo” entre la entidad estatal y el sector no estatal. Según la información divulgada, los viajes saldrán desde Artemisa hacia La Habana, San Cristóbal, Mariel, San Antonio de los Baños, Güira de Melena y Guanajay.
El tramo más caro será el de Artemisa-La Habana, con un costo de 700 CUP. Le siguen San Cristóbal, con 540 CUP; Mariel y San Antonio de los Baños, con 480 CUP cada destino; Güira de Melena, con 400 CUP; y Guanajay, con 250 CUP. Para recorridos entre municipios cercanos se fijó una tarifa única de 250 CUP.
La empresa defendió el nuevo servicio bajo el lema “transporte estatal con visión y compromiso social”. También reconoció que los precios superan las tarifas estatales tradicionales, aunque afirmó que siguen por debajo de las opciones privadas que hoy funcionan en la provincia.
Tarifas altas y falta de combustible
El anuncio provocó cuestionamientos de residentes que consideran el servicio necesario, pero fuera del alcance de una parte importante de la población. La principal crítica apunta a la brecha entre el costo del pasaje y los ingresos mensuales de quienes dependen del salario estatal.
El salario medio mensual en Cuba fue reportado en 6.930 CUP, una cifra insuficiente frente al encarecimiento de servicios básicos y alimentos. En ese escenario, un viaje diario de ida y vuelta entre Artemisa y La Habana consumiría una suma superior al ingreso promedio de cualquier trabajador estatal.
La iniciativa aparece en un momento crítico para la movilidad en la Isla. El transporte estatal de pasajeros cayó 93% entre enero y septiembre de 2025, mientras el Ministerio de Transporte reconoció en febrero un “modo de emergencia”.
La falta de combustible sigue como el principal obstáculo. El ministro de Energía admitió recientemente que el país no dispone de diésel ni fueloil.
Esa escasez obligará a reducir, desde el 18 de junio, las salidas de Ómnibus Nacionales a solo tres viajes semanales entre La Habana y las cabeceras provinciales. Para miles de cubanos, la alternativa anunciada en Artemisa confirma que moverse dentro del país se ha convertido en otro lujo bajo el deterioro del sistema estatal.