Miguel Díaz-Canel afirmó que ninguno de los 100 millones de dólares ofrecidos por Estados Unidos como ayuda humanitaria había llegado a Cuba hasta el 19 de junio de 2026.
Durante una entrevista concedida al periodista dominicano Roberto Cavada en el Palacio de la Revolución, el gobernante cuestionó las condiciones, el calendario y el destino de los fondos, mientras Washington responsabiliza a La Habana por impedir su distribución directa entre la población.
El mandatario reaccionó con una risa cuando Cavada le preguntó cuánto dinero había entrado al país y cómo se había repartido. “Parece un chiste”, respondió Díaz-Canel sobre la propuesta estadounidense.
Sus declaraciones reflejan la disputa entre ambos gobiernos por una asistencia destinada a aliviar la escasez que afecta a los cubanos, en especial ante la falta de alimentos, medicamentos y otros productos esenciales.
El burócrata comunista aseguró que Washington ha presentado tres ofertas desde octubre de 2025. La primera ascendió a tres millones de dólares. Según sus cifras, se habían ejecutado entre 2,6 y 2,8 millones, con unos 8.000 núcleos familiares beneficiados.
Una segunda partida, valorada en seis millones, todavía no había comenzado a distribuirse cuando ocurrió la entrevista.
La tercera propuesta, por 100 millones de dólares, permanece sin ejecutar en la Isla. El gobernante rechazó las versiones estadounidenses de que su administración había declinado recibirla.
En tal sentido, afirmó que las autoridades castristas comunicaron por escrito su aceptación. También indicó que posteriormente recibieron información según la cual la entrega no comenzaría hasta después de septiembre.
El dirigente cuestionó además que los recursos, según la información recibida por La Habana, no incluirían alimentos ni medicamentos. Díaz-Canel sostuvo que esos productos figuran entre las principales necesidades de la población.
Sin embargo, reconoció que su gobierno aún no conoce con precisión en qué se utilizaría el dinero ni cuáles serían todos los artículos contemplados.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró en mayo que los 100 millones de dólares estaban disponibles para entregar alimentos y medicinas a los cubanos.
El funcionario aseguró que la ayuda no llegaba debido a los obstáculos impuestos por el régimen. La oferta fue formalizada el 13 de mayo de 2026, según la información proporcionada.
Washington condicionó la operación a que la Iglesia católica, mediante Cáritas, y organizaciones no gubernamentales independientes se encarguen de repartir los recursos. El mecanismo excluiría la intermediación de las instituciones estatales cubanas. La diferencia sobre quién administra la asistencia constituye uno de los principales puntos del conflicto entre las partes.
La Habana sostiene que aceptó los fondos, pero cuestiona las condiciones y limitaciones establecidas. Estados Unidos, por su parte, busca impedir que el gobierno controle la distribución. Esa desconfianza responde a las dudas sobre la transparencia de las instituciones oficiales y sobre la posibilidad de que los recursos no lleguen directamente a quienes más los necesitan.
Díaz-Canel calificó la propuesta como limitada y la comparó con los más de 5.000 millones de dólares en daños anuales que, según cálculos oficiales cubanos, provoca el embargo estadounidense.
También afirmó que los 100 millones representan una cifra inferior a la asistencia recibida de gobiernos, movimientos sociales y grupos de solidaridad aliados de La Habana.
El gobernante describió la oferta como una “farsa” dirigida a mejorar la imagen de Washington y responsabilizar a las autoridades cubanas por la crisis.
No obstante, la controversia permanece sin solución: Estados Unidos exige canales independientes y La Habana rechaza quedar fuera del proceso. Mientras ambos gobiernos intercambian acusaciones, los recursos siguen sin distribuirse entre una población golpeada por la escasez y el deterioro de los servicios básicos.