El Museo Americano de la Diáspora Cubana, en Miami, acogió este miércoles la conferencia “Reconstrucción de la infraestructura de Cuba como parte de la transición hacia la democracia”, centrada en los desafíos que afrontaría el país ante un eventual cambio político.
Durante el encuentro, empresarios, investigadores y académicos evaluaron el deterioro de los servicios y las instalaciones nacionales, así como los recursos económicos y el tiempo que requeriría su recuperación. También analizaron las dificultades que tendría un futuro gobierno para estabilizar la Isla.
Entre los expertos participantes estuvieron Sebastián Arcos, del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de Florida; Helena Solo-Gabriele, profesora de la Universidad de Miami; y Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas.
Reconstruir Cuba tomaría al menos 10 años
Los participantes evaluaron el estado del sistema eléctrico, las carreteras, los ferrocarriles, el transporte marítimo y las redes de agua y alcantarillado. Sus cálculos preliminares indican que la recuperación de la infraestructura nacional podría extenderse durante al menos una década.
El sector energético figura entre las prioridades. Un estudio de Piñón señala que gran parte de la infraestructura termoeléctrica cubana tiene más de 40 años y que, en 2022, menos del 40% de la capacidad de generación basada en combustibles estaba disponible.
Recapitalizar casi por completo ese sistema costaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares y podría requerir entre cinco y 10 años. La cifra dependerá del estado real de las plantas, las redes eléctricas y los equipos de generación distribuida.
Miles de millones para estabilizar servicios esenciales
El análisis también advierte que cerca del 85% de la generación termoeléctrica básica depende del petróleo cubano con alto contenido de azufre. Ese combustible acelera el desgaste de calderas y turbinas, por lo que una recuperación tendría que incluir una modernización tecnológica y ambiental.
Aunque no existe una cifra definitiva para toda la reconstrucción, el empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas había estimado que una primera etapa de estabilización requeriría entre 6.000 y 10.000 millones de dólares y podría durar de dos a cuatro años.
Esa fase inicial abarcaría electricidad, alimentos, salud, educación y la creación de condiciones para atraer inversión privada. Los especialistas señalaron que el costo final dependerá del escenario político, el estado de las instalaciones, la capacidad administrativa del nuevo gobierno y las garantías ofrecidas a los inversionistas.
La diáspora y las propiedades confiscadas
La diáspora cubana podría aportar capital, profesionales y experiencia empresarial. En 2024 vivían en Estados Unidos 2.935.000 personas de origen cubano, entre ellas 1.670.000 nacidas fuera del país, según el Pew Research Center.
Una transición también tendría que resolver las reclamaciones por bienes confiscados. Estados Unidos reconoció 5.911 demandas compensables, con un valor principal conjunto superior a 1.851 millones de dólares, sin incluir los intereses acumulados. El tema ganó relevancia en junio, cuando la Corte Suprema permitió que Exxon Mobil demandara a empresas estatales cubanas por propiedades expropiadas.